La Coctelera

Meditorráneo

23 Octubre 2008

LOS SEÑORES DEL DOPPING

Original, y desgraciadamente muy revelador el artículo que publica el escritor, deportista y editor norteamericano Michael Shermer en el número de agosto de la revista Investigación y Ciencia, edición española de Scientific American. Se centra sobre todo en explicar porque se ha extendido tan asombrosamente el uso de sustancias potenciadoras en el deporte, es original en el sentido de que aplica la Teoría del juego para explicar algo tan enrevesado, de difícil solución y tan indignante como es el dopaje. Centrándonos en el ciclismo y en una prueba emblemática: el Tour de Francia. Según Shermer actualmente nos encontramos en un Equilibrio de Nash (¿Recuerdan el protagonista de aquella película llamada Una mente maravillosa?). John Forbes Nash Jr. fue un matemático brillante en varios sentidos: primero por elaborar la Teoría del juego que le valió el Premio Nobel de Economía y segundo por superar, o más bien conseguir vivir con, una enfermedad mental tan poderosa y de desgaste como la esquizofrenia. Un equilibrio Nash se establece si ninguno de los jugadores tiene la posibilidad de aumentar su ganancia mediante el cambio unilateral de estrategia. Actualmente y a nivel general en el ciclismo existe ese equilibrio, un estado en el que cada uno de los jugadores y los que le rodean no mueven ficha, una estabilidad inamovible en la que cualquier cambio no produce beneficios, esa estabilidad es hacer trampa a toda costa y si se puede lo mejor posible.

La probabilidad de que un corredor “limpio” sea eliminado de un equipo por no ser suficientemente competitivo es de un 50%. Por desgracia puede ocurrir. Lo explica Michele Ferrari, especialista en fisiología del deporte, un tipo de dudosa catadura en este campo por su relación con atletas que han dado positivo en controles antidopaje: “Si el volumen de hematíes aumenta en un 10% y el rendimiento aumenta en un 5%. Ello equivale a una ventaja que ronda entorno a 1,5 segundos por kilómetro para un ciclista que rueda a 50 Km/h en una contrarreloj, o a unos 8 segundos por kilómetro en un ascenso de 10 Km/h de un puerto con una pendiente media de un 10%”. Si extrapolamos estos datos al Tour de Francia, un ciclista que aumente un 10% su índice de hematíes (glóbulos rojos) en la sangre rebajará su marca en 75 segundos para una contrarreloj de 50 Km/h, prueba que se suele redimir por unos pocos segundos y en un ascenso tan duro como los Alpes le permitirían ganar unos increíbles y diferenciadores 80 segundos. Estos tiempos en ciclismo son un mundo. Ante estos datos qué puede hacer un ciclista honrado, si la consigna del equipo y la de los demás competidores es doparse. Por supuesto nadie lo dice, y existe ,según Shermer, un código de silencio que protege a todos de que salga a la luz a tan vergonzosa situación, sobre todo frente a los sistemas de control y penalización. Por desgracia la amenaza es menos poderosa que los beneficios.

Después de todos los escándalos ocurridos en estos últimos años: descalificaciones en masa, retirada de títulos y demás, parece a simple vista que los sistemas de control en el ciclismo son totalmente eficaces. Pues bien, según Shemer, tal y como están las cosas, la probabilidad de que un corredor dopado sea descubierto es de un 10%. Desde que en los años 90 se aceleraron los controles anti-doping en uno y otro lado del el tablero se impuso una carrera armamentística en la que por desgracia, los perseguidores se encuentran al menos a cinco años de distancia de los infractores. Si a ello le añado, que tal y como está establecido el sistema, tanto si mi oponente respeta las reglas, como si se dopa, voy a recibir incentivo (8.9 y 0.8 millones de euros respectivamente) por tomar estimulantes, la suerte del corredor honrado está echada.

Shemer propone darle la vuelta a la tortilla, que continúe ese equilibrio Nash, que los jugadores no obtengan beneficio a la hora de cambiar de estrategia y permanezcan un mismo estado, que es jugar limpio. En otras palabras, Sherer propone una serie de mejoras para que los deportistas no tengan la sensación de que cumplir las reglas sea de tontos. Muchas de ellas serán de imposible aplicación, aunque de pensamiento muy extendido, por radicales, por rompedoras con todo el tinglado comercial y económico que hay montado entorno al deporte: ofrecer premios en metálico para desarrollar métodos de análisis más eficaces (para qué vas a gastar esfuerzo en investigar eso, si siempre te pagaran más los otros para que desarrolles mejores métodos de dopaje), aplicar castigos como la expulsión de por vida para los que sean descubiertos o descalificar de la carrera a todos los miembros del equipo si uno sólo de sus componentes da positivo (¿alguien se cree esto?), etc.

Un amigo comentaba irónicamente que para acabar de una vez por todas con esto del doping debían hacer dos tipos de olimpiadas. Una de deportistas limpios y otra de deportistas dopados. En las primeras, sería un deleite ver el triunfo del cuerpo humano sobre la física, como fueron los 9.72 segundos en los 100 metros lisos con los que nos asombró Usain Bolt en las pasadas Olimpiada. En cambio, en los Juegos adulterados, veríamos como un espectáculo de feria  superar sin dificultad dicha marca. El chiste de mi amigo tendría algo de gracia si no fuera porque el doping mata.

 

Volviendo al ciclismo y al artículo de Shermer, desde que en 1967 se establecieran las normativas antidopaje a raíz de la muerte del ciclista británico Tom Simpson en el Tour de Francia durante el ascenso al Mount Vetoux y tras haber ingerido anfetaminas, han sido unos cuantos ciclistas los que han caído tras entrar en los programas de dopaje montados por los equipos. Un ejemplo es el ciclista Casado, que abandonó el equipo LeMond y se inscribió en uno sospechoso de seguir estas prácticas. Todavía no se sabe a ciencia cierta si su repentina y sospechosa muerte en 1995 a la edad de 30 años se deba a este hecho. Lo cierto es que cuando en una persona el índice de hematocrito llega al 60% o más, la sangre se vuelve tan espesa que se coagula con facilidad. El peligro aumenta al dormir, cuando el ritmo cardíaco disminuye (en un deportista de élite su ritmo en reposo a penas supera las 30 pulsaciones por minuto). Los ciclistas no son ajenos a este riesgo, y es significativo que muchos de ellos duerman con un monitor de pulsaciones conectado a un despertador, que suena en cuanto su ritmo cardíaco desciende demasiado.

Desde aquí no voy a decir a nadie como debe llevar su vida, se nos presentan muchos caminos, algunos imprevistos, otros elegidos. Cada uno y cada una sabrá discurrir por ellos de la mejor manera que crea posible o le dejen. Cada uno y cada una intentará saber a que salvavidas agarrarse para saber llevar eso que le llaman vida. Pero el deporte no es un camino obligatorio, es elegido y se sustentan sobre dos pilares: el sacrificio y la superación personal. Nunca he practicado deporte a nivel de élite, pero las pocas veces que he castigado este pobre y demasiado bien tratado cuerpo hasta ver donde podía llegar, he experimentado una cierta sensación de plenitud, de que en cierta manera no toda la suerte está echada. Así que no me quiero ni imaginar lo que debe experimentar un deportista profesional que se juegue un puesto en la cima. Esa pequeña satisfacción mía multiplicada por mucho debe compensar todo ese esfuerzo. Aunque por lo que parece no es así.

 

 

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angelsinalas

angelsinalas dijo

No sé si merece la pena tanta esfuerzo y sobretodo el dopasarse. Me ha impresionado saber que a veces duermen con un monitor enfuchados para que no le bajen las pulsaciones. Creo que el deporte debería ser, como tú has dicho, una fuente de satisfación personal, pero sin llegar a esos niveles. No me parece bien, castigar al cuerpo de esa forma, porque ya la vida, a veces, nos juega malas pasadas con la salud, como para que las busquen a conciencia.
Yo hago natación, pero a un nivel muy básico, pero jamás me doparía para conseguir nada. Valora demasiado mi salud para estropearla con algo así.
Ojalá no se tuviesen que tomar medidas de esta magnitud y todos se concienciaran que lo que se juegan es su propia vida.

Muchos besos.

25 Octubre 2008 | 12:11 PM

davichof

davichof dijo

Muchas gracias por tu comentario querida Angelsinalas, esta variante del "llegar cada vez a más sin escatimar en medios" en el caso del deporte, es otro let motiv más de los que se repite en muchos otros aspectos de la vida y que estamos hartos de ver. No he mirado si los Griegos se dopaban (a un nivel básico se entiende) cuando celebraban sus juegos olímpicos. Pero entramos en lo mismo de siempre, las marcas ,los contratos publicitarios...Todo ello es un botín muy grande. Por supuesto se entra en la contradicción, pero....Cada vez se exige un tiempo menor para hacer una marca, llegar cada vez más alto, tardar menos tiempo, y el cuerpo humano tiene unas limitaciones. Hasta dónde vamos a llegar o mejor aún hasta donde se está dispuesto a llegar. Quizás la gran marca a batir del deporte, el gran reto, sea volver a las motivaciones originales. Uf...Ni idea, como siempre me pongo a divagar. Muchos besos también para tí.

27 Octubre 2008 | 04:09 PM

flor_deloto

flor_deloto dijo

Soy aficionada al ciclismo y lo practico 3 o 4 veces por semana, no mucho, pero si 14 o 15 millas que conllevan atravesar dos puentes, uno chico y uno grande [ alto ]. Me esfuerzo mucho cuando hay viento y sé que el éxito [ menos tiempo, menos esfuerzo, menos cansancio ] depende de la constancia y no tanto del esfuerzo, porque el cuerpo se acostumbra a los retos que le impongamos. Pero el deporte es para disftutarlo, no para torturarnos, y menos mentalmente. Disfruto desconectándome y mirando el mar, a mi derecha y a mi izquierda. Eso es lo importante para mi y por eso es una de las actividades que más me gusta y trato de subirme a mi bici, sea como sea.
Beso.

30 Octubre 2008 | 07:26 PM

ErCascky La Katana Amarilla

ErCascky La Katana Amarilla dijo

Joder, es increible !!!! Enhorabuena, un post excelente.
Muchas curiosidades. Bien cumplimentado.
Ya ni los deportistas son sanos... hay que joderse.

Un salu2

2 Noviembre 2008 | 02:42 AM

davichof

davichof dijo

- Muchas gracias por tu comentario Flor_deloto. A mi también, la mayoría de las veces, me gusta más practicar deporte por el entorno incomparable, y sobre todo que incluya mar. Cuando estoy en Almería intento llegar a la Universidad desde la ciudad por el paseo marítimo y la verdad es que disfruto más yendo a mi ritmo, parándome si hace falta, sin importar tiempos y distancias y sobre todo por estar cerca del mar (algo que se echa de menos cuando se está fuera) que por otra cosa. No me gusta el competitivismo extremo. Así que por ahora ese es mi dopping. Un abrazo muy grande.

- La katana amarilla, muchas gracias por el coment, pues eso es lo que pienso yo, que no se a quien vamos a tener que tomar como ejemplo (que poco me gusta esta frase, pero bueno) respecto a un modo de vida sano. Ultimamente el último deporte que practico es el tapping en el Albaicin de Granada, que no se si es sano, pero conforta el cuerpo....Un saludo.

Pardonar por la tardanza en contestar.

15 Noviembre 2008 | 04:44 PM

tibia momey

tibia momey dijo

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23 Agosto 2009 | 08:44 AM

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