EN BUSCA DE BOBBY FISCHER
Es probable que nunca se sepa quien ha sido el mejor jugador de ajedrez
Pero el ajedrez, aunque pueda parecer lo contrario, no se puede reducir a cifras y número, ni siquiera a simple estrategia, es mucho más. Cuando uno se acerca a las partidas que a lo largo de su vida disputó Bobby Fischer (que perdió bastantes) sales con la sensación que el ajedrez es también belleza.
Qué épocas más raras pasa uno en la vida, de verdad. Cuando estaba en instituto, entre litronas, futbol, ligotear...También estaba enganchado al ajedrez. Todos los fines de semana recortaba la partidilla que venía en el suplemento de El País, esa a la que no le hace ni puto caso nadie y abría mi tablero todo resacoso para dedicarme a recrear los movimientos de aquellos maestros. Cuando llegaba una partida de Bobby Fischer, se me ponía la sonrisa de oreja a oreja (que jodido friki era). En su época de esplendor, cada una de sus partidas son obras maestras, es difícil de explicar, pero todas, absolutamente todas, tenían una serie de movimentos, que resolvían la partida de una manera práctica, mágica e inverosimil ,sin dejar de comportarse como una maquinaria perfecta.
Pero cuando uno ve el contexto en el que se desarrolló la carrera ajedrecística de Fischer, es difícil encontrar hueco para la fantasía.La mítica serie de partidas que disputó con Boris Spassky, fue un duelo a muerte en el que sólo cabía la destrucción del adversario. A la par, Estados Unidos y Rusia, movían los peones de su guerra fría, creando dictaduras aquí y allá o apoyando guerras.
Ganó Bobby, pero el desgaste mental fue considerable, luego vino la renuncia al título y finalmente la reclusión. Hace unos años pareció retornar, algo extraño se movía por los círculos
Muchas veces piensa uno si la genialidad consiste nada más que en atravesar una frontera y entrar en un mundo maravilloso pero también plagado de peligros, y en el que se paga un alto precio de permanecer siempre en él. Si se vuelve, se lleva consigo un regalo maravilloso. Pero supongo que cada vez se arriesga más, cada vez se permanece más tiempo, se llega más adentro en el bosque, se dejan de respetar unas reglas que antes se seguían escrupulosamente, no lo se. Bobby, se quedó, supongo que aveces volvía, que a solas o en su ordenador, frente a un cándido Gasparov atravesaba la frontera ,salía de aquél país con su habitual regalo y lo abría con esa satisfación infantil de aquel niño de Brooklyn.





bantabah dijo
Interesante historia, para reflexionar lo que comentas de la genialidad...la cara buena y la cara oscura.
(aprender a jugar al ajedrez es una de mis asignaturas pendientes, ya creo que será en "otra vida" jejej)
Buenas noches y un beso.
29 Septiembre 2008 | 10:23 PM