LA MUCHACHA DE LA PERLA

Todo era oscuridad, inasible, mirar a algo que no guarda respuesta me parecería ahora mismo el mayor de los absurdos, pero no podía quitar mis ojos del consuelo de aquella espera. Y de pronto apareciste. Metafísica, irreal, sosteniendo mi mirada con sentimientos indescifrables de por siglos. ¿Quién eres?, ¿Por qué tus ojos rezuman esa melancolía que me calma? Para luego desaparecer. Miraste un instante y por no pertenecer a ningún lugar ,a ningún momento, por ser poseedora de ningún sentimiento, huiste, inmaterial. Solo él, Vermeer, supo fotografiarte antes de desvanecerte entre las sombras. Encontró la forma de revelar tu rostro con un verismo que dejaría boquiabierto a los fotógrafos del siglo XX, la técnica era inútil ,solo pudo usar el papel de impresión contenido dentro de su alma, tu lo sabias y por eso se lo permitiste. Le permitiste el tiempo justo para moldear con sus pinceles los titilantes puntos de luz de tus sensuales labios, tus ojos, ese exótico turbante y sobre todo esa perla…. Luego la pista de tu rostro se perdió, durante siglos, restándole importancia a aquel momento. Los expertos consideraban que eras un ensayo, un pasatiempo del pintor, aquello que los maestros flamencos llamaban “tronie”, un estudio anatómico de una cabeza sin pretensiones de retrato acabado…Vagas referencias, inventarios, todo es confusión. Ni siquiera se sabe con seguridad quien es el nombre del autor, mientras cada tasador va añadiendo epítetos y convirtiendo el recorrido de esta obra en un misterio hasta el día de su identificación definitiva. En 1888, alguien rescató aquel instante. Se trataba del coleccionista holandés Arnoldus Andries de Tombes, que una vez en su poder y tras haber pagado por ella un precio irrisorio, identificó tu retrato como un Vermeer. Pero tendrán que transcurrir todavía muchos años, para que en 1975 encontremos en un catálogo el nombre definitivo con el que serás conocida por todos: “La muchacha de la perla”. El misterio de tu existencia crece durante estos últimos años, quizás porque te dejaste atrapar por uno de los pintores más enigmáticos de la historia. Vermeer pertenece a esa gran triada que incluye a Rembrandt y el quizás menos conocido Frank Hals y que durante el siglo XVII revolucionan la pintura holandesa. De Vermeer no se sabe mucho, no dejó más de cuarenta cuadros (conocidos) ,tuvo 11 hijos y su familia sufrió muchas penalidades económicas. Vivió como un artesano, que es lo que en aquella época se consideraban a los pintores, ya que a nadie se le pasaba por la cabeza que sus creaciones fuesen arte. Tras morir cayó en el olvido durante casi 200 años hasta que fue redescubierto en el siglo XIX. Los expertos creen que tu mirada hacia el pintor es de complicidad, un atisbo de esperanza que durante unos instantes calma la dureza de su existencia frente a tus ojos. Algunos estudiosos afirman que serías real y te llamabas Magdalena, hija de Pieter van Ruijven el principal mecenas de Veermer, otros defienden que eras Maria, la hija mayor del pintor y mas allá hay quien sostiene que quizás fueras una amante...Pero a la hora de escribir tu historia con imágenes, los ojos se pusieron en una novela escrita por Tracy Chevallier, e intuyo que por muchos años serás la criada del artista. Seas quien seas, ya da igual que cualquier caricia cerca de ti escogiera ser aire y el aire se hiciera tiempo. Un segundo, un instante que no necesita de leyes físicas para ser medido, sino de alguien cuya sensibilidad supiera reflejarlo. Autor: Johannes Vermeer
Fecha de ejecución: 1665-67
Se puede ver en el museo Maurithuis, en





fetuza dijo
Magnifico cuadro y no estoy muy seguro ¿pero no hay una película reciente donde esta chica y su cuadro son los protagonistas? la memoria me juega una mala pasada, espero que sea debido al calor :):)
Un saludo
20 Julio 2007 | 04:45 PM