EL ARTE DE SABER MIRAR: EL BAÚL DE PESSOA
Es un misterio maravilloso lo que hace que de pronto nos paremos a mirar. Interiorizar todo lo que nos bombardea, vivir las vidas de los demás, o ponernos en su lugar, intentar tener sentimientos que no sean propios y hacerlos nuestros, ordenar recuerdos, reorganizar ,desordenar, o estructurarlos tan obtusamente como un general prusiano, en fin, reinventar todo y muchas más cosas que se me escapan porque para pensar hasta donde se puede llegar me falta imaginación. Solamente que hagamos lo primero, pararnos y mirar, bien merece casi la vida, vivirla para contarla. Tomar la decisión de contar y pensar como hacerlo es algo menos común de lo que parece. “Yo guardo las palabras en tu cuerpo, y quien las oiga un día, recibirá una ráfaga de trigo y amapolas”
Un tipo tan vulgar como el poeta portugués Pessoa puede llevar la vida del más triste de los oficinistas y al morir, guardar dentro de un baúl una de las obras poética
s más importantes de su país. Qué explotó dentro de Pessoa para que se liara a escribir poesía, cómo se consigue ,después de una mierda de día, llegar a tu casa, hacer una abstracción , distanciarse de los hechos o partir de ellos y sacar algo que merezca la pena.¿Lo llevaba en los genes, buscó toda su vida ser poeta con trabajo y tesón mientras pegaba sellos o rellenaba impresos en su oficina, o lo hacía para compensar eso?. ¿Era quizás, algo de lo que le pasó en su vida lo que le hizo escribir?. O todo junto. Pese a que se habla mucho de la motivación artística, e incluso se considera arte todo aquello que está hecho con ese interés: un video de un tío masturbándose o un cuadro hecho con basura. Lejos de la polémica de considerar qué es arte, lo que es un misterio, valga la redundancia,son los motivos de la motivación.
Y es que en nuestro interior, tenemos siempre la permanente sensación de que no estamos terminados, a veces pienso que esa inseguridad es en realidad nuestro “motor”. Por supuesto nunca lo vamos a reconocer, exteriormente tenemos que aparentar que lo sabemos todo, que nos llevamos a todo el mundo de calle, que controlamos la situación, en definitiva, nos conformamos con que exteriormente nos verifiquen nuestra “identidad”.
¿Pero qué hubiera pasado si nuestro amigo Pessoa, se hubiera quedado ahí?, en que todo el mundo reconociera su papel de buen oficinista, de amigo de sus amigos, en fin, de persona que tenía, que ocupaba perfectamente su lugar en el mundo. Algo le faltaba.
Si hacemos caso a los científicos somos seres en permanente déficit. En teoría, cuando nos morimos solo hemos llegado a conocer un 0.10% de nuestro entorno. Hoy en día no se considera inteligente a aquella persona con muchos conocimientos sino la que está más abierta a las señales de su alrededor. Pero es muy difícil darse cuenta de ese déficit. Hay más tendencia a cerrarse a la creación, al conocimiento, a sentir…
Pessoa y como él tantos, tuvo la valentía de ver que le faltaba en aquella vida monótona y gris, encontrar como saber llenarla, aprender a leer todas esas señales que el mundo le ponía en bandeja y como si fuera una esencia guardarlas en un baúl hasta que el mundo las abriera ,para devorlverlas a su lugar de origen. Ya lo decía Neruda y lo cantaba Olga Manzano y Manolo Picón:









eli dijo
que bonito post davida, te salio del alma...
25 Febrero 2007 | 06:35 PM