EL ALMA DE MICHAEL CORLEONE
Kay reza en la iglesia, cuando a su espalda una voz la interrumpe…Es Tom Hagen. La muchacha lo comprende y se levanta del reclinatorio. A la diplomacia y encanto habitual del abogado ,ella responde arisca:
- ¿Vienes a buscarme Tom?
- Eso me ha pedido Michael
- Me ha dicho que eres “su Don”
- ¿Exactamente eso?
- El abogado ríe, por primera vez de verdad- Bueno con esas palabras exactamente no.
Pasean un rato, por los jardines de la iglesia.
- No puedo volver a esa casa ¿lo comprendes ,verdad?
- Tienes que venir conmigo Kay
- Te lo ha ordenado Michael
- No
- Tom, Michael no es el hombre con el que me había casado.
- Si lo fuera ya estaría muerto.
- Y todo eso que leo en los periódicos, esos asesinatos ¿los ha cometido Michael?
- No puedo responderte a eso.
- Y Carlo, Tom
- Te voy a decir algo- Tom mira a su alrededor antes de empezar- Es verdad ,Michael ya no es el que conociste, podía haber perdonado aquellos hombres, incluso a su cuñado Carlo. Pero sabe que ellos no se hubieran perdonado a sí mismo jamás. Sabe que desconfiarían siempre de su piedad, y serían una permanente amenaza, para él y para todos. Si los hubiera perdonado faltaría a los deberes que tenía contigo, con los niños, conmigo, con La Familia.
- Michael te ha dicho esto para me vaya contigo
- Kay, no lo entiendes, si Michael se entera que te he dicho esto, soy hombre muerto…
Este diálogo no sale en la película del Padrino, Coppola genialmente lo resumió en una sola secuencia, en la que Kay ve a través de la rendija de una puerta como su marido recibe los honores de nuevo Padrino, es entonces cuando lo comprende todo. Este diálogo pertenece al final del libro, pero como no lo he encontrado, he tenido que reproducirlo mentalmente (I´m sorry Mr. Puzzo).
A veces me pregunto porque hablo tanto de cine en este blog. Lo primero que me viene a la cabeza es que el cine me ha enseñado a ver la vida de otra forma, y que ésta me ha guiado cada vez que he pasado al otro lado de la pantalla. A lo mejor como nuestra querida Mitómana, invitablemente lo referencio todo al cine.
- Creo que era del Padrino, la anécdota que alguien ha contado esta mañana
- Si, es del Padrino.
- Era sobre perdonarse a uno mismo. Estábamos hablando de que la mayoría de los malentendidos que hay entre las personas, es porque no han logrado perdonarse a sí mismas y por eso continúan con la misma actitud.
- Vuelven al cabo de los años y recrean otra vez la misma situación conflictiva, igual una y otra vez.
- Pero tú siempre has dicho que ni perdonas, ni olvidas.
- Y es verdad, ni perdono ni olvido
- Nunca he entendido a los que decís esto, ¿entonces que espacio dejas?
- No, lo que he aprendido después de todos estos años es a aceptar a la gente, eso es lo que me hace sentir bien.
- Pero es lo mismo.
- No lo es.
- No, lo que no voy a hacer es ir detrás de toda la gente que me la hecho y encima decirle “te perdono”, oye, que analice él o ella, las circunstancias y si acaso, si es que alguien tiene que perdonar, que se perdonen a sí mismos. Por otra parte, no puedo olvidar, no puedo renunciar a un sentimiento, a unas vivencias, que forman parte de mí y que para bien o para mal me han hecho como soy.
- ¿Y qué diferencia hay con lo de aceptar?
- Porque ahora intento ponerme en el lugar de la otra persona y desde luego no resucito antiguos rencores, si alguien viene a hacerme daño respondo con indiferencia.
Antes de irse con Tom, Kay enciende unas velas en la iglesia, se inclina y reza en silencio por el alma de Michael Corleone.


estoesunseñorblog dijo
Aparte de lo imperdonable que es no haber visto "El padrino" ninguna de ellas), y sobre todo estando aquí (que en confianza puedo contar que he conocido a algunos italianosque son como mafia pero en bruto, sin descubrir); pues quería decir que un profesor que tengo aquí de Storia e critica del cinema diría que el cine es historia y la historia es cine.
Que ojalá todos pudiéramos hacer referncias cinéfilas como se hacen en este blog.
20 Enero 2007 | 05:39 PM