EL PADRINO I: LOS ÓSCAR
En el año de El Padrino, los Oscars se entregaron el 27 de marzo de 1973. Pese al revuelo de critica y público que había causado la película, los premios no estaban tan claros. Ese año, competía también el musical Cabaret que tenía 10 nominaciones. El oscar para actor principal estuvo tremendamente reñido y cualquier aspirante lo hubiera tenido crudo: por un lado Peter O´Toole por La clase dirigente (ni puñetera idea de que película es), en segundo lugar, Lawrence Olivier por esa maravillosa obra maestra (por lo menos par mi) que es La Huella, el veterano actor inglés era el favorito había sido escogido por la creme de creme de la crítica neoyorquina, por último entre estos pesos pesados estaba Marlon Brando, que pese a la expectación que causaba, en seguida fue vapuleado por la revista Newsweek que dijo que “Su tormentosa trayectoria de las últimas dos décadas se desarrollaba en películas mediocres”.
La anécdota ese año ,además de Brando como luego se verá, la protagonizó, nada más y nada menos que nuestro amigo Luis Buñuel, éste estaba nominado por el Discreto encanto de la burguesía, desde el principio tenía claro que no iba a ir a la ceremonia, por todo el follón que arrastra consigo este tipo de celebraciones (según dice en sus memorias Buñuel, para él más de tres personas es una multitud). El caso es que cuando un periodista mejicano le preguntó si creía que iba a ganar el premio Buñuel respondió de cachondeo: “Estoy convencido. Ya he pagado los 25.000 dólares que me han pedido. Los norteamericanos tienen sus defectos pero son hombres de palabra”. Para Buñuel aquello fue una broma, pero el asunto no se quedó ahí, trascendió hasta lo inimaginable y en seguida apareció en todos los periódicos que Luis Buñuel había comprado el Oscar para Mejico. El productor de la película, Serge Silberman, que si que iba a asistir a la ceremonia y recoger el premio en el caso de que se lo dieran, no sabía donde meterse, desde los Ángeles le estaban dando toques por todos lados. Al final todo se resolvió, pero paradójicamente el Oscar a la mejor película extranjera se lo dieron al Discreto encanto de la burguesía. Días después cuando un periodista volvió a visitar a Buñuel, este, no escarmentando con el escándalo que montó, volvió a decir “Ve usted, los americanos tienen sus defectos, pero son hombres de palabra”.
Ya he dicho antes que desde las revistas le estaban tocando los cojones a Brando y provocando una reacción típica de su mente ególatra e imprevisible. Pero pese al vapuleo inicial, se le concedió el Globo de oro, que es un galardón previo a los Oscar, y lo que pasó después le estuvo bien empleado a la Academia, porque su respuesta fue un aviso a lo que iba a suceder después: rechazó el premio con una frase tan surrealista como que “Hay una falta de honor en este país y aceptar este premio, sin duda bien intencionado, sería obviar este hecho”, además dijo que si era nominado no iba a ir a la ceremonia. Pero nadie sabía muy bien cual iba a ser su ultima reacción, durante la noche la broma más habitual era decir: “¡Mira por ahí llega Marlon Brando!”.Hasta que por fin se supo que iba a hacer el actor al respecto. Con su invitación envió a una muchacha vestida de india (que era morena, y muy guapa, pero que ni mucho menos tenía rasgos de nativa) con un discurso de 15 folios escritos por Brando para leerlos públicamente si el actor ganaba el Oscar. Al productor de la ceremonia Howard W. Koch, le entraron los sudores de la muerte, finalmente le dijo a la india que en ese supuesto caso, hiciera lo que le diera la gana ,pero que tenía solamente 45 segundos para permanecer en el escenario, trascurrido ese tiempo se la echaría aunque fuera a la fuerza.
La celebración transcurrió con sus anécdotas de siempre: Charlton Heston que era maestro de ceremonias llegó tarde porque se le pinchó una rueda, Robert Duvall (el que hace de Tom Hagen en El Padrino) después de nombrar la película Fat City (muy buena por cierto) se echo a reír y luego nombró a Selley Winters, cosa esta que le sentó bastante mal a la actriz, luego creo que Duvall se disculpó. Posteriormente vino el momento emotivo cuando el Oscar honorífico se lo dieron ¡A una persona que estaba muerta! (manda huevos, ya ves tu para que le sirve criando malvas): se trataba de el magnífico actor Edward G. Robinson, salió entonces su compañero de correrías gangsteriles en el celuloide, James Cagney que soltó la parrafada conmovedora mientras salían imágenes de la trayectoria de Robinson.
Pero mientras los oscar iban cayendo del lado de Cabaret, pese a que la crítica estaba con Coppola, todo el mundo estaba expectante con el asunto de Brando, hasta que se leyó su nombre como ganador al mejor actor. Entonces salió la india y ante la mirada atónita de millones de espectadores dijo lo siguientes: “Hola, mi nombre es (un nombre rarísimo)...Sacheen Littlefeather. Soy apache (no lo era, se trataba de una actriz) y presidenta del Comité Nacional de Imagen de los Indios Nativos Americanos. Represento esta noche a Marlon Brando, que me ha elegido para leer su discurso de quince folios. Pero como no lo puedo hacerlo ahora por premura de tiempo, lo desarrollaré completamente en la sala de prensa. La razón para no aceptar este generoso premio es el tratamiento que los indios reciben en las películas americanas”. Tras el discurso nadie aplaudió ni abucheó, en general todo el mundo pasó de ella y en la rueda de prensa tras la ceremonia no se quedó ni dios para oír los quince folios. Quizás el mejor comentario al respecto lo hizo Clint Eastwood cuando dijo “No se si presentar los Oscar o disculparme por todos los vaqueros que han aparecido en las películas de John Ford”.
A Brando le cayeron golpes por todos lados: “Si tiene alguna protesta, que hubiera venido personalmente a decirlo” se oyó decir. Por otro lado, Michael Caine, dio en cierta manera en la diana: “Si quería dar un gesto humanitario, un hombre que ha ganado dos millones de dólares interpretando este papel, podría dar la mitad de su sueldo a los indios” y Charlton Heston, que es el que menos tiene que hablar tras su excelente papel al frente de esa maravilloso club estadounidense que tanto hace y se esfuerza por la paz y la concordia humana llamado La Asociación del rifle, puso la guinda: “Los indios necesitan mejores amigos que éste”. Con la perspectiva que da el paso del tiempo, esta historia de los indios pone de manifiesto el oportunismo que le ha caracterizado en muchas ocasiones actor, da la sensación ,después de todo esto, que Marlon Brando con los que estaba cabreado, es con la industria del cine que durante tantos años le había dado la espalda y que el asunto de los indios es como algo que se encontró de pronto, una causa bastante buena, que él la utilizó como arma arrojadiza, pero vamos, el asunto da más risa que otra cosa comparado con lo que estamos acostumbrados a ver a diario.
Al final El Padrino se fue a casa con tres Oscars (frente a Cabaret que se llevó 8): mejor película, mejor guión adaptado y el ya citado oscar de Brando. El oscar al mejor director se lo llevó Bob Fosse por Cabaret. Curiosamente el oscar a la mejor banda sonora no recayó en este musical, ni en la increíble sintonía de Nino Rota sin la que El Padrino no sería lo que es. Injustamente se anuló la nominación de Rota cuando se descubrió que esa melodía ya la había utilizado en 1958 para la película Fortunella, su candidatura fue sustituida por la del compositor de la banda sonora de La huella .Y para terminar con este montón de despropósitos, el que se llevó el gato al agua fue Charles Chaplin por Candilejas ,que se había estrenado después de veinte años. Por último tuvieron la desfachatez de no premiar al a Gordon Willis ,el director de fotografía de los dos Padrinos y uno de los mejores profesionales de toda la historia del cine. En fin, así son los Oscars.
Coppola se presentó a la ceremonia con un smoking de terciopelo verde que haría las delicias de Paco Clavel o Agata Ruíz de la Prada, y los malos rollos de la película estuvieron presentes hasta el final. Cuando recogió el Oscar por el mejor guión dio las gracias a todo el mundo menos a Evans, de quien según sus palabras “se olvidó”.



Lee Marvin dijo
He disfrutado como nunca con este post!!! Adoro a Robinson y a Cagney, una pena que el prota de Perversidad. Además, Heston estaba con él en Cuando el destino nos alcance, film de ci-fi que en mi humilde opinión está infravalorado.
Mi aplauso para este estupendo post!!
saludos!!!!
27 Diciembre 2006 | 11:10 PM