HELLO! NORMA JEAN: 1953 UN AÑO DE COMEDIA
Hoy en día con sus medidas, a Marilyn la hubieran echado a patadas si quisiera ser modelo, con un 40 de sujetador le hubiera dado un sincope a Armany o Calvin Klein al verla desfilar entre las enfermizas y anoréxicas modelos actuales. Pero el canon de las estrellas en aquella época era mucho menos férreo que el actual. De hecho, una de las mayores bazas del estudio Fox en el que tanto ahínco había puesto Marilyn entrar, eran las estrellas femeninas, mujeres rellenitas y con formas a las que se les consideraba explosivas .Actrices como, Alice Faye, Jane Rusell, Betty Grable o Jane Mansfield ,esta última, fallecida trágicamente debido a un accidente de coche en la cumbre de carrera.
Para Darryl Zanuck estas actrices sólo eran carnaza que se le da al público (masculino) y a su vez proporcionaban buenos dividendos en taquilla. Si en conjunto las despreciaba, en particular, a Marilyn más que a nadie, profesionalmente la consideraba vacía de cualquier tipo de talento.
Cuando la actriz encaraba Los caballeros las prefieren rubias (1953), película que la iba a consagrar tras el éxito que había supuesto Niagara (1953), Zanuck no la quería allí, no tenía más remedio que aceptarla porque ya empezaba a revolucionar al público y al mundo del cine. Pero el jefe de la Fox, creía que todo había sido fruto de la casualidad y no entendía como despertaba tanta pasión una persona en la que no veía ningunas cualidades. De hecho cuando en un pase privado de la película oyó a Marilyn cantar creyó que había sido doblada. Hasta el último momento apostó por no incluirla en el reparto, pero Howard Hawk, el director de la película que si creía en ella insistió hasta conseguirlo. Vale, estaría en la película, pero no como actriz principal. Para la posteridad ,Los caballeros las prefieren rubias está totalmente asociada a Marilyn pero ella no era la estrella, sino Jane Russell, y si había alguna duda , no había mas que mirar los sueldos, mientras Russell cobró 200.000 dólares (una cifra nada despreciable para los años 50) Marilyn se tuvo que conformar con 500, ni siquiera tenía derecho a camerino.
Hoy en día es Marilyn la que ha salido triunfante, y pese a las humillaciones de Zanuck, es a Marilyn a quien más se recuerda por esta película, aunque esto a supuesto la injusticia de que Janne Russell caiga en el olvido. Al margen de todo el tejemaneje de Zanuck ,ni mucho menos se comportó como una diva y trató estupendamente a la aspirante durante todo el rodaje (lo afirmó la propia actriz en entrevistas posteriores). Russell, hizo uno de los mejores papeles de su carrera, quizás porque vio la suerte de tener un buen personaje, con unos diálogos lúcidos e irónicos escritos por Charles Lederer (uno de los mejores) y sobre todo un buen director que le permitía dar juego a su gran talento, el cual durante toda su carrera fue desperdiciado haciendo películas en las que sólo se le veía como un monumento con curvas que se dedicaba a acompañar al cómico de turno o simplemente a exhibirse sin apenas diálogo, todo esto disgustó y frustró enormemente a esta buena actriz, que ya digo, hoy apenas nadie se acuerda de ella. En esta película canta Marilyn una de sus canciones más famosas: “Diamonds are a Girl´s Best Friend” (Curiosamente a la actriz en la vida real y rompiendo el tópico de su frivolidad, no le gustaban los diamantes). Al final de la película ,todo termina bien, pero un poco enrevesado. Marilyn se casa con su millonario y convence a su futuro suegro con una frase un tanto…en fin, que cada cual juzgue como crea: “Una chica guapa es como un hombre rico”.
En su siguiente película, Cómo casarse con un millonario (1953), Marilyn ya era la estrella absoluta. Esta vez le tocaba a la consagrada, que en este caso era ,su idolatrada Betty Grable, ceder el testigo a la nueva diosa de los estudios Fox. El año de su consagración Marilyn llevaba un ritmo impresionante, esta era su tercera película en 1953 y el estudio estaba poniendo a su disposición un itinerario de película con personajes y temática que ya habían consagrado a otras artistas. Papeles y argumentos de los que luego la actriz huiría como la peste al final de su carrera. Marilyn por un lado tuvo, la suerte de que películas que solamente iban a servir para su lucimiento personal cayeran en manos de directores y guionistas geniales y por otra, aplicar unas dotes de actriz innatas que superarían el rol de rubia tonta y despampanante para el que inicialmente la habían destinado.
Dentro del plan preparado para la actriz se enmarca Cómo casarse con un millonario. Con uno de los temas favoritos de la Fox (y porque no decirlo del cine de Franco): muchachas atractivas que van en busca de marido rico. Chicas guapas, ambientes sofisticados, un par de cancioncitas y el morbo de ver a la esplendorosa aspirante y a la decadente veterana en la misma película. A parte de Marilyn (la chica ingenua y explosiva), Betty Grable (la amiga vulgar pero simpática) ,el trío lo completaba Lauren Bacall (la sofisticada). Más tópicos ya no cabían.
Durante el rodaje, los morbosos quedaron totalmente decepcionados. La Grable era una excelente persona y aceptó como una ley de vida ser la segunda del cartel, se lo dijo claramente a Marilyn “Yo tuve mi oportunidad. Ahora te toca a ti. Aprovéchala”. A ella le había pasado el relevo Alice Faye y ahora ella se lo daba a Marilyn. Lauren Bacall siempre con la lengua como un hacha para criticar a sus compañeros de reparto, nunca dijo nada cuando se le preguntó que tal le fue al trabajar con Marilyn (ella sabrá porqué)
pero siempre comentó lo agradable y bien que se portó Betty Grable, que vale, se tenía que rendir ante la evidencia de que la Monroe era la gran promesa, pero era ella, Betty Grable, la actriz más taquillera en aquel momento. Dos años después de realizar esta película y pensando que su buena época había pasado ,Grable se retiró del cine, pero continuó activa haciendo teatro y series de televisión. Al final de su vida paso serias dificultades económicas, pero todavía después de muerta se quedó con todos aquellos posibles buitres que fueran a por su dinero. Al abrir una caja de seguridad que tenía en el banco se encontraron con una nota que decía: “Lo siento, no hay nada más”.
Por supuesto se intentaba salvar un argumento tan materialista con final políticamente correcto que, como siempre ocurre cuando se quiere forzar algo, no se lo cree nadie: las tres chicas tras intentar toda la película casarse con un millonario e incluso conocer a algunos, sucumben al “verdadero amor” y se casan con hombres pobres, o que creen pobres....Todo este despropósito narrativo lo salvan las actrices, el director: un genial Jean Negulescu y sobre todo el gran Nunally Johnson, autor de guiones como el de Las uvas de la ira (1940) o La mujer del cuadro (1944). A la Fox le importaba un carajo que (por suerte) se hiciera ciscos su ñoñería argumental, si había buenos dividendos en taquilla, que es lo que ocurrió en este caso, donde la recaudación fue una de las mayores de todo el año. Tras esta película Marilyn se convirtió en la actriz más popular de el planeta, bajo un poco el ritmo y sólo hizo una película, totalmente alejada de la comedia Río sin retorno (1954).
Notas:
- Foto 1: Marilyn dejando su huella junto a Jane Rusell.
- Foto 2: Marilyn junto a Betty Grable.
- Foto 3: Lauren Bacall ,Nunally Johnson y Marilyn


Vade retro dijo
Recuerdo una vez, para una asignatura de la universidad, nos pidieron hacer un trabajo de investigación acerca de la vida de Marilyn. Lo que saqué en limpio es que toda su vida debió luchar en contra del estigma de la rubia tonta y que más allá de si tenía talento interpretativo y de su reconocida belleza, estaba el hecho de que con una muerte tan misteriosa se instalaría definitivamente en la memoria colectiva.
Un beso.
23 Octubre 2006 | 08:47 AM