HANNA, WOODY Y SUS HERMANAS (1)
Dijo una vez Ernest Lubitch, que la comedia no es mas que una tragedia, pero que dura mas. Y puede que no le faltara razón. Nada mejor que el tiempo para desgastar una desgracia y con un poco de suerte ver las cosas de otra manera, hasta el punto de darle un enfoque incluso cómico, siempre desde el respeto, naturalmente. La poco aparente delgadez de la línea que separa la desgracia de la felicidad la mostró de forma descarada no hace mucho Woody Allen en Melinda y Melinda (2.004). Cuando visitó nuestro país promocionándola, como si fuera algo novedoso, resumió la síntesis de la película. Vino a decir algo así como que siempre que se le ocurría una idea, o una historia, se veía en la disyuntiva de desarrollarla de forma cómica o dramática. Y que por fin en Melinda había conseguido librarse de ese dilema. Pero el caso es que Woody Allen lleva años haciendo algo parecido en sus mejores películas, aunque de forma muy sutil, sutileza que por lo menos para mí hace Hannah y sus hermanas (1986), una de las mejores películas de la historia del cine. Y aunque Match Point ,es por ahora, la película que más me gusta de las que he visto este año, no ha conseguido desbancarla.
“Todas las familias felices se parecen unas a otras, pero cada familia infeliz tiene un motivo especial para sentirse desgraciada”. Esta frase de Anna Kerenina, parece ser que fue el detonante para que Woody Allen se pusiera a escribir el guión de Hanna y sus hermanas. Que el misógino de Tolstoi, pariera una obra tan impresionante con una heroína que representaba todo lo contrario que él pensaba sobre las mujeres es uno de esos misterios que se pierde entre los vericuetos del mundo de la creación artística. Hace unos meses puse el libro por las nubes, cuando la jefa de departamento me dijo que lo estaba leyendo, pero creo que lo dejó (desede luego,cada día hago más méritos para ganármela). El libro es bueno, pero Tolstoi, que de boquilla era muy campesino, dedica capítulos enteros a la siembra, y las virtudes del buen agricultor, por lo que a veces su lectura se hace lenta. A lo mejor, pesa más el recuerdo de esos días de verano leyendo toda la noche e imaginando campos rusos en estepas inhóspitas y bellas mujeres en estaciones brumosas. Al director le fascinó todas las tramas que se intersecionan (la desdicha de la heroína es sólo la columna vertebral) “Me gustan esos libros en los que tienes un trocito de la historia de alguien y otro trocito de la historia de otra persona y luego de otra y luego vuelves a la primera persona y luego a la segunda. Me gusta ese formato de conjunto y quería experimentar con él”, de esta forma tan particular definió el director la estructura de Hanna. Allen afirmó también que a la hora de concebir la película tuvo también en cuenta la obra de Tres hermanas de Antón Chejov.
Parece ser que Woody Allen realizó una película predecesora en 1978, se llamaba Interiores, pero fue un fracaso. La crítica se cebó con el director, con el clásico argumento del que Allen tiene que estar hasta las gafas: La película no era más que una burda imitación de Bergman .No he visto Interiores, pero tengo una curiosidad enorme por esta película.
La trama giraba entorno a las desavenencias existentes entre tres hermanas frente la separación de sus padres y la posterior depresión y suicidio de la madre. Por lo que se ve ,es tanta la similitud, que más que a la lectura de Anna Karenina, la elaboración del guión de Hanna y sus hermanas se deba a que Woody Allen se levantó de estupendo humor y se dedicó a retocar el que ya había escrito de Interiores. En esta película, las tres hermanas vivían también una intensa relación con el arte ,posicionándose de manera distinta cada una de ellas: Renata la talentosa y fría poetisa (¿Hanna?), Joe, la desafortunada aspirante a artista (¿Holly?) y Joy la superficial belleza televisiva (¿Lee?). Con uno de esos comentarios tan ambiguos y bidireccionales que hacen los críticos ,ante los que no sabe uno si esta atacando o alabando al autor, Brode afirmó que “Interiores tiene su valor, sin ella nunca habríamos experimentado los placeres de Hanna, para la que la película anterior parece una extraña mezcla descafeinada”. Allen, se pasó este y comentarios mucho peores por el forro y al año siguiente de realizar Hanna hizo Septiembre, que no es más bergmaniana porque no puede.
“No me gusta mi padre cuando está contigo” le dice una chica a uno de los protagonistas de Exótica (1994), cansada ya de que su padre la mande a casa de un conocido que está pirado y le paga por cuidar una hija que murió asesinada. La actitud del padre de la chica cambia desde luego, ante el pobre desgraciado de su amigo por el que no siente más que una compasión tan grande hasta el punto de enviar a su hija, que no entiende nada, para que su amigo todavía se figure que recreando la antigua rutina no va a notar lo que ha perdido. “¿Por qué mi padre es así de absurdo por culpa de su amigo?”se pregunta la muchacha. “Porque ese es el coste que debemos de pagar por tener amigos” dice el hombre: “Tener que comportarnos de otra manera cuando estamos con ellos, es el precio de ser sociables”.
Se me ocurre todo esto cuando pienso en Hanna la protagonista de esta película.. No pude vivir sin sus hermanas, padres ,maridos, ex y demás. Pero tiene que pagar el precio de ser perfecta. Por supuesto todo es cuestión de perspectivas. Hanna cree que es la pura vitud , sus hermanas también, su marido le es infiel porque la ve tan inaccesible que le resulta hasta cargante, su ex marido la necesita como contrapunto de sus neuras y para sus padres es la única que puede mediar en su matrimonio roto. Pero desde fuera ,los espectadores vemos que la vida de Hanna es un caos, ella misma esta hecha un lío por tener que ser otra continuamente y por todos. Ni siquiera el mismo autor ha consiguió posicionarse respecto a su personaje central. Según Woody Allen, él y Mia Farrow tuvieron cantidad de problemas (probablemente no solo creativos) , a la hora de delimitar el papel de la protagonista. En palabras del director, el papel de Hanna “Fue muy difícil para ella . No podíamos encontrar una manera clara de abordarlo. Yo nunca fui capaz de decidir si Hanna era una buena hermana o una mala hermana. El personaje es interesante, pero eso es un accidente afortunado, porque yo quería intentar resolverlo. (…). Y nosotros dos no pudimos decidir nunca qué es lo que era. Así que quedó más interesante de este modo”.
Una vez resuelto quien iba a interpretar a Hanna, aconsejada por su directora de casting cogió a Barbara Hershey para interpretar a Lee y Diana West, con la que ya había colaborado en la Rosa púrpura del Cairo para el papel de Holly. De las tres hermanas ,esta última es la que más me gusta. Me echa un poco para atrás lo que siempre se ha dicho que Holly encarnaba en versión femenina el prototipo de personaje que siempre ha representado Woody Allen: alguien inseguro, siempre yendo de fracaso en fracaso sentimental ,a veces divertido. No es de extrañar, que haciendo un guiño a esta similitud, el director la emparejara finalmente con Mickey. Pero a mi me parece que lo buena actriz que es West y el encanto que le da al personaje hacen trascender todo esto.
Frente a las tres hermanas Allen situó a los tres personajes masculinos. Por un lado Mickey, que en fin , es el personaje que el director inventó de sí mismo casi desde el principio de su carrera y que definió del todo en Manhattan. A veces , cuando el director es capaz de controlar la tentación de salir en sus películas, escoge a otros para que lo hagan: John Cusack en Balas sobre Brodway (1994), Kenneth Braghan en Celebrity (1998) (que a propósito hace de Woody Allen muy bien) y Will Ferrell en el caso de Melinda y Melinda. Y a veces ya, como en el caso de Hanna y sus hermanas riza el rizo, y es capaz de juntar en una misma película dos alter egos, el que interpreta el director (Mickey) y el que interpreta Michael Caine (Elliot). El actor estaba deseando dar un giro a su carrera americana y hacer un papel más cómico, aceptó incluso reducir su sueldo a la mitad. De todas formas, Caine es tan buen actor, y en esta película lo hace tan bien que es capaz de aportar su propia personalidad a este personaje. Frente a Lee (a parte de Elliot), Allen situó al personaje interpretado por Max Von Sydow (el actor fetiche de Bergman).


Never dijo
Tengo que pegarme una maratón de Woody Allen. Hay un montón de películas suyas que no he visto T_T
2 Septiembre 2006 | 11:31 PM