La Coctelera

Meditorráneo

21 Mayo 2006

DÍAS DE RADIO...(1)

Siempre me ha encantado la radio, mucho más que la televisión, me flipa el hecho ya de que enciendas un aparato y al azar te ponga música, a mí, que desde que entro hasta que salgo de casa me ncanta que mi vida tenga banda sonora.

Me enganché a los programas radiofónicos cuando todavía estaba Antena 3 Radio, disfrutaba sobre todo oyéndola por las noches, acostado y con la luz apagada. Era de los de José María García. Me gusta el fútbol (practicarlo más que verlo), pero hablar de este deporte me aburre, pero el “Butano” era otra cosa, era un fenómeno mediático. La aparente guerra que entabló contra el que era por aquel entonces presidente del Real Madrid, Ramón Mendoza era un espectáculo. En realidad no podían vivir el uno sin el otro, aunque se criticaban abiertamente (García le decía a Mendoza “Zorro plateado” y este a su vez respondía refiriéndose en las ruedas de prensa al locutor como “un mensajero de la noche”). Siempre pensé, que habían pactado su enfrentamiento, sospechosamente previo a las elecciones a la presidencia del Real Madrid, Mendoza salía en Antena 3 para que García lo vapuleara públicamente y curiosamente después de aguantar la reprimenda y hacer un mea culpa en el programa ,volvía a salir como presidente, por otra parte los programas de García perdieron mucho cuando Mendoza desapareció de escena.

Lo he hablado con mucha gente, y ninguno nos explicamos como obtenía muchas veces la información Jose María García, algunas veces te preguntabas si no utilizaba micrófonos, escuchas o artilugios por el estilo. La verdad es que echo de menos su programa, aunque ahora no podría oírlo. Hace nada, leí en una entrevista que iba a volver, después de que, en su línea arremetiera contra todos los medios de comunicación y no dejara títere con cabeza, afirmó (este es otro que tiene un ego del tamaño del de Almodóvar) que el panorama informativo actual “le pedía volver” (este no vuelve por perras). Con todos su excesos, aciertos, en fin, con su estilo inconfundible, haber si es verdad.

No se puede evocar Antena 3 por las noches sin hablar de Carlos Pumares. Las nuevas generaciones lo han conocido haciendo el idiota en el programa de Sardá. Sobre todo sus detractores y en menor medida los que siempre pensamos que necesitaba una lección de humildad, seguramente no pudieron encontrar mejor premio que sus intervenciones en Crónicas Marcianas, en donde lo único que hacían era reírse de él (o él de nosotros, si es cierto, como se ha dicho que los invitados del Sardá cobraban entre 1.200 y 1.800 euros -200.000 y 300.000 pesetas- por cada intervención).

Pero antes de eso, Pumares hacía un programa de radio muy “particular” (como él) llamado Polvo de Estrellas. Ante el público se presentaba normalmente como un tipo mal educado, con una paciencia que normalmente rozaba el nivel cero y egocéntrico hasta la médula, en resumen: era un gilipoyas. Así que con ese bagaje personal frente al resto de la humanidad, no se que mente lúcida de Antena 3 radio impuso que ,generalmente en la primera parte del programa, Pumares atendiera al público vía telefónica.

Para más enri, lo que la mayoría de las veces le presentaban los oyentes era un lista de películas para que Pumares diera su opinión. “Pumares buenas noches, haber que le parecen las películas de la siguiente lista…” “Haber…” se oía con voz cansada al otro lado. “En busca del Arca perdida…” “Flojita”, “…Muerte entre las flores…” “Esa esta bien, esa se la han tenido que hacer a los hermanos Cohen” “…E.T.”. Aquí Pumares siempre se detenía, y empezaba una explicación que había repetido tropecientas veces “E.T es el ejemplo que diferencia una buena película de una obra maestra” y contaba que E.T. era una buena película porque le hizo llorar la primera vez pero no las restantes, en cambio con Casa blanca ,que la había visto no se cuantos millones de veces, siempre esperaba que la chica se fuera con Rick (que para alegría de la comunidad homosexual terminó yéndose con Renault). Entonces el oyente seguía con la lista: “Pretty Woman”, “Flojita”, “Una habitación con vistas” “Esa no, que Elena Bonham-Carte es muy peluda” (era muy típico de él ese tipo de comentarios), así hasta que llegaban a una de John Ford “…Y que le parece, ¡Qué verde era mi valle!” “¡Obra maestra!” rompía el silencio de la noche la voz de la radio. Para Pumares John Ford era dios y casi todos los demás directores ,por no decir todos menos tres o cuatro, no valían nada.

Normalmente cuando le hacían contestar a 3 o 4 listados se hartaba y decía en antena que por favor no llamaran para pedirle opinión sobre películas, sino para hablar de cine o lo que fuese (era muy habitual que el programa derivara a temas gastronómicos, se le dedicaron programas enteros a la mejor manera de hacer el arroz con leche, y es que Pumares era un sibaritongo de mucho cuidado). Pues era terminar de decir que no lo llamaran para listados, cuando a renglón seguido la siguiente llamada entraba de esta guisa: “Buenas noches, señor Pumares, tengo aquí una lista…” y el locutor entraba en cólera, se ponía histérico y a veces hasta cortaba la llamada, cosa bastante habitual. Y es que su áspero carácter, su manera de tratar a los oyentes fue algo que más de un/una cachondo/a utilizaron contra él, aportando un ingrediente más al programa. Llamar para cabrear a Pumares se convirtió en un deporte nacional por las noches. El anecdotario radiofónico de este país (desperdigado por Internet) se nutre ampliamente de Polvo de estrellas: Desplantes de Pumares, bromas de oyentes, insultos mutuos, llamadas para decirle a la cara todo lo que se pensaba de él. A veces, terminaba tronando el locutor “Tenemos tu teléfono y sabemos quien eres”.

Hasta aquí la parte según quien lo vea, cutre, fea, desagradable o “distinta” de aquel programa. Porque el resto era genial. Y es que quizás, como he dicho al principio, Polvo de estrellas tenía que haber sido básicamente un programa de cine en el que el oyente se mantuviera al margen. Porque cuando Carlos Pumares dejaba de lado su mala hostia y hablaba de cine, daba gusto oírlo, acompañado de un repertorio musical (no solo relacionado con el cine) que en pocos programas he oido. Con las luces apagadas y con la radio de fondo, se creaba una atmósfera, que siendo la radio un medio tan limitado ,pocas veces se consigue.

A veces hacía monográficos sobre algún tema, como el famoso programa “Del Monolito” dedicado a 2001 Odisea del espacio (película que nunca he conseguido terminar), otras veces el tema era el cine de John Ford, La Caza de brujas (estos días leyendo sobre el asunto en cuestión y al ver “Buenas noches, buena suerte", me he acordado de aquellos programas), especiales sobre los Oscar o sobre el cine de terror.

Poco a poco fui dejando de oírlo sin razón aparente, quizás coincidiendo con la entrada en la universidad, jodida memoria. En ese lapsus desapareció el programa, antes de que cayera Antena 3 Radio con todo el equipo. Creo que la marcha de Jose María García le hizo bastante daño, ya que el programa iba inmediatamente después y se prolongaba hasta casi las 3 de la mañana.

Ya digo, desapareció el programa y la radio que lo contenía y Pumares estuvo unos años perdido hasta que volvió otra vez con un programa idéntico al anterior no se si a la COPE o a Onda Cero, pero no le fue igual, así que se lo quitaron. Otra vez el olvido, hasta que Sardá lo rescato para machacarlo (con su permiso, claro) como se ha dedicado a hacer con todo lo bueno que tenía la radio, tal que si fuera una venganza contra ese maravilloso medio al que le debe todo, lo ridiculizó igual que hizo con el pobre Señor Casamajor.

Tags: radio

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