JAMES DEAN: REBELDE SIN CAUSA (1)
Siempre me ha parecido, que en las tres películas que le hicieron famoso, James Dean hizo siempre el mismo papel y que solo encajó a la perfección en Al Este del Edén (1955), la mejor de ellas y una de las mejores películas de la historia del cine. Aunque hay que otorgarle el beneficio de la duda, porque tenía gran capacidad para adaptarse a cualquier situación y sobre todo de improvisar. Dennis Hopper, cuyas opiniones sobre Dean no son muy objetivas, ya que lo tenía idealizado como actor, cuenta como durante el rodaje de Rebelde sin causa (1955), en la escena en la que James es detenido, éste empieza a aullar como una sirena y que cuando la policía empezaba a registrarle, se ponía a reír como si le hicieran cosquillas. Y estas cosas se le ocurrían a Dean sobre la marcha, porque no estaban en el guión. “Tienes que aprender a interpretar la realidad en cada momento” le dijo al joven Hopper que en aquella película tenía 17 años y hacía el papel de uno de los jóvenes macarras que acosan durante toda la película a Dean y a sus amigos. “Si alguien abre una puerta y lleva una pistola en la mano, tienes que ser capaz de reaccionar de modo diferente en cada ocasión. Puedes echarte a reír de modo histérico cuando ves que te apunta con la pistola (o quitarle el arma). No debes tener ideas preconcebidas sobre tu modo de reaccionar”. El buen alumno se había aprendido bien las instrucciones de Strasberg.

Esa autoconfianza es la que hizo creerse que sabía más y por tanto estaba por encima de los directores de sus tres películas emblemáticas ,cosa que lo convirtió en un actor conflictivo en los rodajes. Durante la filmación de Rebelde sin causa, en la escena de la pelea con navajas en las que se enfrentaban James Dean y uno de los macarras interpretado por el actor Corey Allen, el contrincante hirió a Dean en realidad. El director, Nicholas Ray, cuando se dio cuenta de que uno de los actores estaba herido de verdad cortó. Pero James Dean reaccionó cabreándose con él, lo cogió de la perchera y le dijo que no volviera a cortar las escenas si algo iba mal, que era él, James Dean quien le pondría fin, “Me han herido de verdad, y eso forma parte de la escena. Quiero que tenga realismo” dijo yéndose furioso y dando ese día el rodaje por concluido.
De las películas de Dean, siempre se ha destacado Rebelde sin causa porque era el epitome de lo que él representaba (o querían que representase). Posteriormente la crítica, que desde el principio dejó al ídolo de lado, destacó el papel de esta película como algo más que el reflejo de la juventud americana de los años 50 y señaló su carácter intemporal (madre mía ya hablo como los críticos). Este nuevo viraje de opinión estaba influenciado porque de pronto descubrieron que Nicholas Ray era un buen director. Actualmente, se interpreta como una obra sobre la soledad y la búsqueda de compañía, y es verdad que entre los tres personajes principales existe una necesidad imperiosa de sentirse queridos por familia, amigos y pareja.

Entiendo la complejidad del personaje de James Dean ,su rebeldía con un padre mea pilas, tan recto y justo que da asco, un hermano perfecto que a todas horas te recuerda que él es bueno y tú eres malo, una madre que regenta un burdel en un pueblo a pocas horas de donde vive el correcto padre con sus opuestos hijos, una mujer que huyó de su marido por las mismas razones que su hijo le odia, pero tan egoísta que abandonó y es incapaz de querer a sus vástagos. Entiendo la rebeldía de James Dean, ya os digo, porque es un inadaptado en el complejo entramado de relaciones que se establece en Al Este del Edén, donde el hermano bueno vive en un mundo idílico donde su madre ha muerto, no sabe que es una madame y no se da cuenta que su modélica novia se ve atraída por su díscolo hermano en una reacción lógica y que vemos todos los días, en parte, aunque esto es un poco surrealista, porque siente compasión por el rechazo que él constantemente sufre.
Pero ese mismo personaje en Rebelde sin causa no lo comprendo y lo que en ella se cuenta me parece absurdo. Más sufre y de mayor complejidad es el personaje que interpreta Sal Mineo, con un nombre tan surrealista como Platón ,algo tan estúpido como ponerle a una hija Thais o a un hijo Zeus. La intencionalidad original del argumento era que el personaje interpretado por Mineo fuese homosexual, de hecho en la versión original del guión se incluía un beso entre James Dean y Mineo, algo impensable en una película de aquella época y que por supuesto cortó el censor. Y ya que la orientación sexual del personaje fue eliminada, o más bien ignorada por las imposiciones del Código Hays, como los espectadores (o los buenos espectadores) no tenemos ningún reglamento moral cuando vemos cine, entristece y da pena, la introversión de este pobre chaval, y te crees las dramáticas situaciones por las que pasa, su sufrimiento por las crueles burlas de los macarras y su inadaptación, porque el personaje que interpreta Mineo, si que lo está pasando mal y si que no es aceptado por la sociedad de aquella época.
Y es que este asunto tenía tela, ya que Sal Mineo en realidad era homosexual, en seguida Nicholas Ray percibió que el joven actor miraba a James Dean con ojos de cordero, y por supuesto estaba dispuesto a utilizar esto para dar entidad a aquello que el dichoso código le había negado. No hay más que ver Johny Guitar para darse cuenta de que la especialidad del director era que se supiera más de las motivaciones de los personajes que lo que aparecía en cada escena, incluso cuando los implicados como el caso de Sterling Hyden y Joan Crawford (los actores del famoso western) se odiaran en la vida real.

Si hubiera que hacer caso a la rumorología hollywoocense que rodeo a la película y que la persiguió posteriormente, todos se acostaron con todos: James Dean se lo montaba con Nathalie Wood, o hacía un trío con Sal Mineo o este último se acostaba con Nicholas Ray. La realidad es que durante el rodaje de Rebelde sin causa hubo cierta tensión sexual, Nathalie Wood había sido amante del director cuando ésta tenía 16 años y él 42, por otro lado estaba el cacao mental que tenía montado Mineo con James Dean por el que estaba atraído físicamente ,pero al que consideraba uno de los primeros grandes amigos que había tenido y para rematar la faena, estaban las rarezas de la gran estrella que se mostraba encantador y seductor a partes iguales con la Wood, paternal con Mineo y a veces era tremendamente extrovertido y otras veces no quería cuentas con nadie. En realidad, si Mineo no hubiera sido tan joven y no hubiera coincidido con el ascenso acelerado de la carrera de James Dean, podría haber interpretado el papel que éste hace en la película. Nacido en el Bronx, e hijo de inmigrantes italianos Salvatore Mineo había hecho teatro en Broadway, donde había interpretado al hijo de Yul Brynnner en la legendaria El rey y yo. Pero el pelotazo lo pegó cuando se pasó a televisión, donde hizo de Dino, el prototipo de delincuente juvenil, que lo situaba como joven promesa. Pero dejando a un lado los chismes, la realidad es que Mineo no se acostó con James Dean y confesarlo lo honra en un mundo donde enseguida todo quisque en sus memorias y declaraciones corre a decir que se ha encamado con la actriz y el actor de turno, ya fallecido, y que no pueden decir esta boca es mía. Después de esas declaraciones Mineo puntuó: “Y no ocurrió nada porque él no quiso”.


estoesunseñorblog dijo
Acabo de leer tus comentarios sobre el señor James Dean, Mineo... y asuntos varios.
Me ha llamado la atención que en varios puntos se sugiera que en aquellos tiempos, la forma de convertirse en joven promesa y/o estrella sea interpretando un prototipo. El de rebelde, de hecho. Delincuentecillo de poca monta, de barrio, pero con un código de honor. Bueno, ya se sabe. Curioso.
Por otra parte, como aportación, (aunque no mía) se podría decir que paralelamente, para una actriz el modo de que se le empiece a considerar es con un papel en el que se afee. Léase Charlice Theron, Pe y aquella película italiana (ahora no recuerdo el nombre).
Espero no haber sio demasiado pesada.
Y por cierto, ¿se convertirá en mito alguno delos actores o actrices actuales? Porque par eso ser promesa y/o estrella no es suficiente.
Muy interesante el blog.
25 Agosto 2006 | 01:22 AM