TOLKIEN ABOUT (3)
El inicio del El Señor de los anillos, como el del Hobbit, no fue una inspiración, fue pura y simplemente por motivos económicos, fue un encargo, pero cuya elaboración y fenómeno de creación es en si una aventura que se le escapó al propio autor y que, sin explicarla hasta donde es posible, es difícil entender el libro (y también la película). Tolkien tardó doce años en terminarlo, hubo retrasos continuos, decisiones que retardaron el proceso, meses e incluso años de parada seguidas de épocas de escritura febril. El proyecto se archivaba y se retomaba una y otra vez, pero increíblemente el autor a lo largo de todo este tiempo siempre supo mantener la historia con sus incógnitas y sus múltiples argumentos.
El 15 de noviembre de 1937 Tolkien quedó con uno de sus editores ,Stanley Unwin ,para, entre otros asuntos, hablar sobre planes futuros. El escritor llevaba consigo además de otros relatos el Silmarillion, haber si colaba, pero los editores no estaban por la labor (entre otras cosas porque el Silmarillion estaba incompleto, Tolkien no lo terminaría nunca, ni creo que jamás hubiera conseguido hacerlo). Unwin, querían una continuación del Hobbit que había sido un éxito. El 16 de diciembre de ese mismo año, el escritor le contestó diciendo que encontraría una manera de continuar dicha novela. El primer capítulo que escribió se llamaba “Una fiesta largamente esperada”. Venía a ser una especie de capítulo extra del Hobbit, éste se mantuvo en la versión definitiva del libro y también en la película, son todos los detalles del principio. Sólo unas pequeñas e importantes diferencias como que Frodo se llamaba Bingo (como uno de los muñecos del hijo de Tolkien) y era hijo de Bilbo, aparecía el anillo, pero Tolkien no sabía muy bien que papel tendría. Y es que el dichoso anillo traía mosca a Tolkien, un año después de empezar a escribir, el anillo de poder había pasado a ser un elemento fundamental de la historia y se dio cuenta de que esta tenía tres vértices: los Hobbits, el anillo y Sauron (el señor del mal) ,que había aparecido brevemente en el Hobbit. En junio de ese mismo año hubo la primera parada del libro.

Antes de seguir hay que tener en cuenta, que cuando escribió el Señor de los Anillos, Tolkien no vivía de la literatura, es verdad que el Hobbit, fue un éxito y le dio bastantes ingresos pero no los suficientes para dejar la cátedra en la Universidad de Oxford, por tanto, el tiempo que dedicaba a escribir el libro era el que robaba a la enseñanza, que no era todo el que él desearía, por esta época además la historia le estaba planteando unos problemas que todavía no sabía resolver. Por fin en un capítulo, que es aquel que en la película, Gandalf le explica a Frodo que era necesaria la destrucción del anillo para impedir que Sauron triunfara, pudo dejar claro que el libro giraría entorno a la lucha entre las fuerzas del bien contra las terribles fuerzas del mal. En aquellos momentos ya estaba completamente seguro de que El Señor de los anillos ni era un libro para niños, ni probablemente sería una continuación del Hobbit. Ese mismo año, en agosto, trabajó a toda pastilla hasta llegar al capítulo en que los Hobbits se encuentran con Aragorn en la posada del Pony Pisador.
En este punto Tolkien todavía dudaba, no sabía si dejarse llevar por la historia, con todas sus complicaciones o forzar el relato para hacer un nuevo Hobbit, quitarse de líos, darle el gusto a sus editores y por supuesto ganarse unas perras, que tanta falta le hacían siempre. No lo hizo y por fin le puso el título a su nueva novela: El Señor de los anillos y Frodo y no Bilbo sería el protagonista de la historia. Es entonces también cuando el Silmarillion y la nueva novela se funden la una en la otra porque son parte del mismo mundo. Los personajes del Señor de lo Anillos entran y hablan con personajes que aparecían en el Silmarillion ,mientras que por otra parte Frodo y sus amigos descubren zonas y criaturas que todavía no habían sido descritas anteriormente. Para que quería más Tokien, sus personajes de encargo habían entrado en su mitología y ya no podían salir de ella: El Señor de los Anillos se convirtió en su obsesión.

