La Coctelera

Meditorráneo

19 Febrero 2006

INTRODUCCIÓN

El arte de narrar, es el arte de contar mentiras, si nos gusta contar las cosas bien es para contar lo que no ocurre, ni mas ni menos, Y mira que hoy en día casi todo es falso y lo sabemos y desconfiamos, pero nada, somos ingenuos hasta la médula. Así, cuando abrimos las memorias de cualquier personaje, que normalmente son un ejemplo de perdida de memoria de lo que no interesa recordar, que son tan chapuceros y chapuceras narrando su propia vida que a veces se pisan unos a otros, tendríamos que cerrar el libro y vivir nuestra propia farsa ,que al fin y al cabo es en directo .Pero no, son libros de esos que se venden como rosquillas, porque como los coches tenemos un depósito de mentiras que tenemos que llenar regularmente.

Pero no es justo que empiece hablando de falsedad, con Buñuel y prácticamente con todos los seres humanos ,tendríamos que hablar de contradicciones. No conozco a nadie que no las tenga ,las más gordas son las que se producen cuando entra dinero en el bolsillo. Buñuel tenía una cuenta en Suiza, quién lo iba a decir...pues lo dice su mujer en su autobiografía. También se echó una amante en Madrid, francesa, que enseñaba a sus amigos mientras que su mujer estaba encerrada en casa, luego las tías que caían en sus escapadas con Fernando Rey, pero no quería que nadie se enterara, él tan remilgoso con las infidelidades ajenas, tan liberal de puertas para fuera y tan represor para su mujer (se te cae el alma leyendo la autobiografía de ella). Vamos que Luis Buñuel fue un perfecto burgués a la antigua usanza, con todas las de la ley. Pero en su cine y en su biografía reniega una y otra vez de lo burgués. Su hijo decía en una entrevista que su padre era antitodo. Si parece que empiezo hablando mal de Buñuel, cosa que no creo, porque parafraseando una frase suya compadezco a cualquier ser humano que no tenga contradicciones, además de que casi todos somos al fin y al cabo un manojo de personalidades complementarias y contradictorias entre sí. Además ,siempre he creído que sólo la gente que te quiere te dice lo que piensa, a quien le importas un carajo no te va a decir nada, esta introducción solo ha sido un ajuste de cuentas. Y es que su libro de memorias , que era como una especie de libro de cabecera para mí y mira que odio eso de los libros de cabecera, porque nada se debe seguir al pie de la letra, lo hojeaba día si, día no y creo que a trozos ,lo habré leído más veces que ninguno. Pero no sé porque ya no lo leo, ni creo que vuelva a leerlo en mucho tiempo...

Un día hablando con alguien me contó de forma sencilla cómo era en cine de Buñuel: la cámara sigue al personaje dentro de la acción (lo introduce), se para a hablar con un individuo, éste se va y la cámara le sigue y es que la verdad con Buñuel no sabemos nunca que tiene importancia. En su biografía aquí y halla habla de su manera de hacer, pertenece a esa estirpe de grandes maestros que llegaban a la perfección con aparente facilidad, ellos dirían con oficio .Es curioso el otro día Frank Capra en una entrevista para un documental antiguo (murió hace unos años) a la pregunta de cómo dirigía a los actores, decía que él no sabía dirigir, que las recomendaciones que le daba a un actor como James Steward provenían de lo que él veía en la calle, de expresiones de la gente con la que convivía, pero es que seguro que George Cukor, el gran director de actrices diría algo similar. Y es que estos directores trabajaban con actores intuitivos .Tan conscientes eran de ello que cuando Clark Gable, de la vieja escuela, se vió rodeado de “cachorros” del Actor Studio´s como Marilyn o Mongomery Clifft y ante un guión enrevesado, que me imagino sobre el papel como tendría que ser, de ese simbolista americano que es Arthur Miller, sintió miedo y estuvo apunto de rechazar su papel en Vidas rebeldes, por suerte no lo hizo. Y es que ya no quedan, como se lamentaba hace poco Christopher Lee, “actores y actrices de carácter” ,ahora solo hay “actores de moda”, quizás tenga razón.

En el libro de J. Francisco Arana Buñuel biografía crítica, en uno de sus capítulos, cuenta el rodaje de la secuencia de una película que Buñuel rodó en España, nos habla de un director siempre puntual (“me gusta acostarme y levantarme temprano, en eso soy totalmente antiespañol”), que es recogido en un coche, en este caso también le acompaña su mujer, que los lleva hasta el lugar del rodaje, donde ya están los operadores. El director va de un sitio a otro de la plaza, piensa ,da algunas instrucciones a los cámaras, ensayan la secuencia, ruedan dos o tres tomas, ya está , la inmortalidad, no es un acto sublime de creación. Durante Viridiana ,los operadores españoles hablaban muy a menudo de la sencillez, de no ser conscientes de estar haciendo una obra maestra, “lo hace tan fácil, que parece que no dirigiera” le dicen a su hermana Conchita, “No tengo ninguna técnica especial” dice Buñuel respecto a la dirección de actores. Tampoco le gusta la ampulosidad ,en su biografía cuenta como el gran director de fotografía mejicano Figueroa (El maestro de Sara Montiel, que le enseñó el truco de ponerle una media a la cámara con el que ella cree que parece menos vieja) lo que decía, que le preparó un encuadre perfecto, para que ni corto ni perezoso darle la vuelta a la cámara, y coger un encuadre que le parecía más natural.

Tags: luis bunuel

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