EL "PALOMERO"
Quizás no haya habido variante más complicada del fútbol, que aquella a la que de pequeños jugábamos y ,no se porque llamamos "Reboleda", se jugaba cuando había tanta, tanta gente, que no se podía echar un partido como dios manda. Se trataba de jugar unas 20 o 30 personas y una portería, conforme se iba metiendo gol, se iban saliendo, el último era eliminado. Como los "Inmortales" sólo podía quedar uno, y lo bueno o lo malo es que no siempre era el mejor, sino el más oportunista, el que más suerte tenía: La Reboleda era una auténtica lección de la vida. Un tipo que supiera regatear bien podía quitara a uno dos tres, pero no a 20 energúmenos que se te echaban encima y te pegaban patadas por todos sitios. Las reboledas se jugaban en el tiempo record que duraban los recreos y el patio estaba abarrotado, cuando te llegaba el balón no solo tenías que regatear al que se te echaba encima sino a gente que jubaga al pillapilla, que paseaba por allí o un grupo de chicas saltando a la comba. Normalmente el balón daba mil vueltas y le daban mil patadas y al final alguien la empujaba y metía gol ,sólo se sacaba provecho del caos, y nadie lo hacía mejor que una figura emblemática del futbol de nuestra infancia: "El palomero".

El futbol es tan "complejo" que solo hay una regla que explicar: el fuera de juego. Por suerte esa regla en la calle no existía (y pobre del que se parara a aplicarla), en un mundo donde el arbitro era el lidercillo de la pandilla y la federación de futbol eran los cuatro que más gritaban (bueno en eso era igual que la oficial) y los conflictos se dirimían con dos empujones, el juez de línea estaba missing. "El palomero" era el rey, un tipo que se pegaba a la portería contraría, que jamás lo veías en terreno propio a defender y que aveces se tiraba todo el partido hablando con el portero del equipo contrario hasta que le llegaba el balón en una jugada que se habían trabajado sus compañeros y metía un gol. Era deleznable, pero a la vez necesario y como metía goles, indiscutible. Por desgracias más adelante en la vida y en el trabajo me he encontrado "Palomeros/as" peores que los de aquellos días.
Al final si conseguias pasar varias cribas te encontrabas con un montón de "Palomeros" pegados a la holla, que es como llamábamos a la portería de pequeños, con tres o cuatro de los que mejor jugaban y finalmente el que había empezado de portero, que estaba deseoso de jugar y le había dado los guantes a cualquiera que hubiera sido eliminado. Que yo recuerde, jamás gané una "Reboleda"...

