La Coctelera

Meditorráneo

4 Febrero 2006

EL PADRINO I:BLUHDORN, YABLANS Y EVANS

En los años 70 los estudios Paramount eran un auténtico manicómino, una olla a presión dirigida sobre todo por tres de los tipos más brillantes y más colgados de la historia del cine. Aquello podía haber reventado por todos sitios ,pero curiosamente salió bien. Durante los años 70 la Paramount vivió un renacer y con él el cine americano, para algunos es quizás la última gran época.

En 1966 Gulf + Western compran los Estudios Paramount. La empresa está dirigida por un tal Charlie Bluhdorn, este va a ser nuestro primer hombre importante. Las malas lenguas siempre dijeron que Bluhdorn compró el estudio para “poder follar todos los días”. Pero aquellos que pensaron que iba a considerar el negocio del cine como una simple pieza más de su entramado financiero se equivocaban de una parte a otra. Desde el principio se involucró, para bien o para mal, personalmente en todos y cada uno de los pasos que se fueron dando. Era un financiero brillante que apostaba en el mercado de valores como si se tratara de una carrera de caballos pero que curiosamente siempre ganaba él. Cuando las reuniones del estudio se le hacían demasiado largas, daba un puñetazo en la mesa y solía decir: “Mientras estamos discutiendo aquí, he hecho más dinero con el azúcar que Paramount en todo el año”. Efectivamente, el grueso de los negocios de Bulhdorn era las enormes plantaciones de azúcar y ganado que tenía en la República Dominicana donde reinaba como un señor feudal: allí tenía pista de aterrizaje, un ejército personal que patrullaba por sus tierras y gente que vivían y lo atendía como si fueran esclavos. En lo personal, el jefe de la Paramount era un idividuo que todo el mundo aborrecía y los que aparentemente le guardaban el aire y se doblegaban a sus órdenes sin rechistar como Robert Evans, tenían claro que era un ser mezquino capaz de matar u ordenar matar, cosa que todos pensaban que había hecho con toda probabilidad. Era casi seguro que tenía un desequilibrio químico, el cual mezclaba con una falta de escrúpulos total .No le importaba lo más mínimo violar la ley y durante el tiempo que dirigió el estudio con toda seguridad se blanqueó cantidades inmensas de dinero negro, la norma entre los empleados durante su mandato siempre fue que lo mejor era no saber demasiado de lo que estaba pasando. El Padrino, pues, la produjo alguien ante quien Don Corleone es un niño de párvulos.

El segundo hombre fuerte de la Paramount ,era su jefe de producción Frank Yablans, un tipo que tenía fama de hacer todos los tejemanejes conocidos y desconocidos, éticos o no para convertir cualquier pellejería de película en un éxito de taquilla. Un ejemplo de sus artimañas era Love Story. Una de las películas con el argumento más típico ,tópico y absurdo de la historia del cine, se convirtió en el gran éxito de taquilla de 1970. A algún guionista (hombre o mujer) en un momento de extrema lucidez se le ocurrió esa frase tan, vamos a decir brillante de “Amar significa no tener que decir nunca lo siento”. Y Yablans, que ni en lo más remoto de su mente creía en ello, consiguió convertirlo en slogan del año. Nacido en Nueva York, solía decir que se había graduado en la “Facultad de Economía de la Esquina de Brooklyn Street”. Desde bien joven había tenido que salir adelante por su cuenta y desde siempre había salido airoso de cualquier problema por sí mismo. Y eso según sus subordinado era su peor defecto: creía que era el único que sabía hacer las cosas. Según él nadie en Paramount tenía idea de dirigir, producir o escribir, excepto él. Así que tenía a todo el mundo en el estudio aborrecido, pero también era un tipo directo que no iba bajo cuerda, si puteaba a la gente de lo hacía de frente. Bluhdorn y él se tenían que llevar bien, porque ambos eran rastreros y sin escrúpulos, utilizaban los mismos métodos, y si, la relación fue efectiva, pero prosperaba a golpe de pelea diaria, sobre todo por dinero ya que el jefe de la Paramount era ,como todos los ricos, un tacaño. Durante el tiempo que duró el mandato de Bluhdorn en la Paramount nadie excepto Yablans discutió ninguna de sus decisiones, era la única persona que nunca le tuvo miedo. Pasado el tiempo definió su relación así: “Charlie era muy siniestro, un tipo maquiavélico. O te llevabas bien con él ,o te llevabas a patadas. Yo prefería plantarle cara porque, de lo contrario, si no lo hacía, se comportaba como un enajenado. De cualquier manera, él siempre se salía con la suya”.

Para cerrar su equipo ,en un gesto totalmente impulsivo y sin tener en cuenta referencias ni trayectoria, Bluhdorn contrató como jefe de producción a Robert Evans, un actor fracasado y busca vidas, pero con una ambición a prueba de obuses. Desde el principio ,la relación de Evans con la Paramount respondió a un plan perfectamente ideado. Se cameló a la esposa de Bluhdorn que convenció a su marido para que lo contratara: “Es divino. Necesitamos a un chico guapo, sexy ,que lleve las riendas de la empresa”. Incluso en Hollywood todo el mundo vio como una broma que se contratara a Evans, circulando rumores de que él y Bluhdorn podían estar liados. Pero la realidad es que Evans era el principal suministrador de mujeres de Bluhdorn, que como he dicho antes principalmente compró la Paramount para ligar. A diferencia de Yablans, Evans nunca se enfrentaba a su jefe y obedecía sus órdenes al pie de la letra ,pero ni mucho menos lo apreciaba, a su principal ayudante Peter Bart le dijo en cierta ocasión sobre él: “Es un matón, un hombre terrible, un ser humano totalmente repugnante”.Por unos 290.000 dólares la Paramount le compró a Evans una casa en Beverly Hills con 17 habitaciones y con una piscina ovalada.

Tags: el padrino

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