PISTOLETAZO DE NAVIDAD
Este año pasa la navidad y casi no me entero, si no fuera porque se ha puesto (¿más que nunca o me lo imagino yo?) de moda colgar simulacros de suicidias en las terrazas vestidos con los colores del logotipo de la Cocacola.
Ven acá pacá le dije a Lucas cuando me pagaba el "dinero negro" de la extradinaria (porque hasta los chicos malos comparten sus ganancias en la navidad) y ahí si que empezó el Crismas.
Normalmente, me gusta gastarme la parte no declarada de mi sueldo en cosicas ilegales, pero eso es lo que tiene la Navidad que hay que lavarlo comprando regalos. "Por eso y mas, me cago en la navidad, puta navidad" de Sociedad Alcoholica iba tarareando mientras compraba. La verdad es que como rey Baltasar (todavía me dura el moreno del verano, eso es lo que tiene estar todo el día en el campo), me he portado.
La fiesta de empresa, fue más divertida de lo que esperaba, aunque el final me recorté en la bebida porque la policía tenía rodeado el pueblo como si de una epidemia se tratara. Pero en eso estoy totalmente a favor de las autoridades, el coche y el alcohol me parece lo más peligroso del mundo.
A proposito de los controles, me contaron el otro día una anécdota (no se si es chiste ,se lo inventaron, o como siempre, se cuenta como propio algo que le ha sucedido a otro): Resulta que iban tres en un coche, chispados como cabras (bueno el conductor no mucho, pero lo suficiente para dar) y a esto que a lo lejos, mira tu por donde, ven a la guardia civil con su poquito de control. El del tricornio, ve un coche a cierta distancia y parado provocando una cola del copón, se acerca y se encuentra a los tres: conductor, y acompañantes en el asiento de atras. El madero ,que ve que aumenta la hilera, pregunta: "¿Y el conductor de este coche?", "No se", tiene la sangre fría de decir el que pilotaba el carro "Lo llevaba mi primo y se ha ido a mear, y aquí nos ha dejado, el muy cabrón", el guardia esta nervioso por la cola y por el volumen de los claxon, le dice al que ha hablado, "Pues conduce tu y saca el coche de aquí, que esto es una locura". Y con todo el morro, dice el conductor: "mire que yo no puedo conducir que he bebido". Al final se juntó que el guardia era enrollado, la cola y que el otro no iba muy chispado y el guripa insistió para que se montara en el asiento del piloto y salieran de allí echando leches. Los cabrones se libraron de soplar.
En fin, ahí os dejo esto para esta navidad, como anécdota solo.


siouxie dijo
la anécdota es buenísima :)!
20 Febrero 2006 | 06:45 PM