LUIS BUÑUEL: BUÑUEL FRENTE A SADE (1)

Viridiana partió de una idea perversa de Buñuel, más bien una fantasía erótica. Cuando era joven imaginaba que tenía poderes especiales y podía entrar por las noches en la residencia de la reina (que en aquella época era Victoria Eugenia, esposa de Alfonso XIII, abuelo del rey actual) y poseerla, sin que ella lo recordara. El cine de Buñuel está lleno de obsesiones, que alcanzan sus máxima expresión en la película Él que es la historia de un neurótico. Respecto a las perversiones, mi espíritu liberal me hace aceptar y respetar cualquier cosa que hagan una, dos ,tres, varias ,las que sean, personas adultas (mayores de edad) de distinto o del mismo sexo, de mutuo acuerdo y en sus plenas facultades mentales. Pero incluso partiendo de las premisas anteriores hay cosas que me cuesta comprender, por ejemplo el masoquismo (sentir placer cuando te producen dolor) y el sadismo (sentir placer infringiendo dolor), ambas como se ve son complementarias, y ya digo, me cuesta entenderlo aunque quienes las practiquen digan que a través del sufrimiento y el dolor se llegue a un estado de éxtasis e incluso oí una vez, y me sorprendió bastante, que los toros, en medio de la faena, atravesados con banderillas y desangrándose tienen un orgasmo. ¿Pude ser esto cierto?. Bueno, cuando la gente va diciendo por ahí que nunca se ha drogado, van de farol, el cerebro esta todo el día fabricando y suministrándose drogas en sus dosis necesarias, como es la máquina de pensar, sabe lo que se hace y casi siempre mantiene la situación bajo control. Una de las drogas es la famosísima adrenalina, que la segregamos ,entre otros momentos, cuando pasamos miedo, y es una droga dura, puede terminar uno adicto a ella y si es que estamos enganchados se puede estar todo el día sometiéndose a situaciones de riesgo para que nuestro camello (o sea nuestro cerebro) nos de las papelinas que nos calme, de sentir placer por una situación de pánico a derivarlo al goce sexual hay un paso, que toda esta gente adicta al rollo sadomaso se ve que lo dan sin ningún problema. Esta desde luego es una explicación científica, que es válida como otra cualquiera, que cada uno o una haga o gaste su adrenalina como le de la gana, pero detrás de todo esto, por supuesto, hay una explicación mas complicada, que ahonda sobre todo en la condición humana y pese a que los herederos de Sade dicen que la palabra sadismo no tiene nada que ver con su antepasado, y quizás tengan razón como explicaré más adelante, el Divino Marqués como lo llamó Apollinare, tiene bastante que decir.
Siempre se ha dicho que la obra de Sade es amoral, depravada y escandalosa. Lo que muchas veces se olvida es que Sade no se inventó nada, simplemente se dedicó a registrar muchas cosas que veía. Está bien documentada la vida, costumbres y correrías sexuales de la nobleza francesa del siglo XVIII (que supongo que no tenía nada que envidiar de otras realezas). Por mucho que contara Sade ,nada podía superar la realidad que iba desde la picardía más inocente ,hasta las depravaciones mas monstruosas, incluso crímenes, a las que se entregaban tanto hombres como mujeres. Y el primer degenerado era el Rey, Luis XV, que tenía un burdel propio ,administrado por su antigua favorita la Marquesa de Pompadour, que compraba hasta niñas para entregarlas al monarca .Hay que pensar que estamos hablando de gente más refinada que sus antepasados, ociosos, que se creían, y lo estaban, por encima del bien y del mal, que podían hacer lo que quisieran con las clases bajas y lo que es peor eran inmunes ante la ley. Ante esta situación se podía satisfacer desde una fantasía erótica, pasando por orgías de todo tipo ,pero lo más grave, es que podíamos encontrarnos con auténticos psicópatas ,por lo que la obra de Sade, sobre la que no opino (si es mala o buena) hasta que no la lea, es una cartilla de párvulos comparada con lo que fue la realidad. Así que el personaje de Sade se puede tomar como una frontera: ¿Se limitó a transcribir lo que veía, o simplemente participó y contaba sus andazas?. A la izquierda siempre le ha encantado porque su obra refleja lo que decía Sabina, aquello de que “al deseo los frenos le sientan fatal”.

La iglesia, las religiones o los estados autoritarios, lo primero que han reprimido es la sexualidad, porque vivirla en consecuencia (y esa es una de mejores cosas que tiene) implica ser libre (para expresar sentimientos, palabras, gestos,..) y disfrutar de ella proporciona libertad. Y no estoy hablando únicamente de sexualidad como equivalente a relaciones sexuales, sino como decía hace poco José Antonio Marina en un libro ,vivir una situación amorosa, familiar o social, basada en la sexualidad, en este sentido más amplio, no me extraña, que hacerlo libremente, preocupe a tanto represor que hay por ahí suelto.

También le gusta al poder tenernos agarrados, en este sentido por el hecho de que la sexualidad para el ser humano constituye “un mundo simbólico, afectivo, psicológico, económico, político y jurídico, construido sobre el hecho biológico del sexo”, implica muchas cosas, para dejarlas al azar y no manipularlas, no controlarlas. Porque cuando he hablado antes de situaciones de totalitarismo, y metiéndonos en ideologías ,no solo hablaba de los de derechas, no, también la izquierda ha llegado a situaciones verdaderamente desquiciadas respecto al sexo. Como cuando Stalin declaró que la sociedad soviética se describía a si mismo como asexual. Y es que dentro de la lógica del partido comunista el amor y el sexo no encajaban bien con el dogma diseñado para “desindividualizar” al individuo. Nos encontramos así con dictaduras que han pretendido algo tan absurdo como terrible, de convertir toda forma de deseo en amor al partido y sobre todo al gran dirigente. Que triste.

