EL SEÑOR MCGUFFIN
La famosa escena de la ducha no se le ocurrió a Hitchcock, ni siquiera la planificó, simplemente la rodó al pie de la letra según un esquema de uno de los mejores diseñadores que ha habido en el cine, Saul Bass.
Hace algunos años en una de las clases de la tan denostada por Fernando Sabater asignatura de ética y en uno de los famosos debates que servían para confirmar en muchos de nosotros que aquella asignatura era un chollo porque no hacíamos nada, se había llegado en los anteriores debates, sin que nos diéramos cuenta, al grado de complicidad que lleva a definirnos en público como creímos que nos veían los demás, yo entonces dije que los demás me veían gris, ahora no lo pienso así ,pero me ha costado muchos años apartarme de aquel tipo grisáceo. Pero el comentario que mas me gustó y que no se me ha olvidado, lo dijo el profesor, un individuo que nos declaró la guerra y nosotros a él desde el primer día de clase (pegándole pegatinas en los pantalones o corriendo la mesa para que cuando se sentara se cayera por la tarima y no se cuantas perrerías mas) y que inesperadamente todo dio un giro y las clases se convirtieron en las mas participativas de todo el instituto y el profesor y nosotros nos convertimos en personas mas civilizadas, cosas que pasan .En este contexto descrito, este hombre se preguntaba que como él ,que siempre tenía ideas, no triunfaba, no sabía transmitirlas a los demás, después de luchas y muchos desengaños y frustraciones vio que existen personas que tienen ideas y otras que no las tienen pero saben transmitirlas, así se sintió feliz porque aunque no llegaba a la gente podía transmitirlas a alguien que si podía hacerlo, cuesta mucho llegar a reconocer eso. Así aunque Hichcock no planificara la escena de la ducha, fue un genio porque supo encontrar a la persona adecuada para hacer esta escena y supo meterla en el contexto adecuado, digo todo esto porque en el cine la genialidad consiste muchas veces en hacer este “colage” de ideas, pues el cine es también la materia que une a, digamos casi todas las artes.

El magisterio de este director sobre el cine en general y sobre el cine de misterio y suspense en particular, es tan grande que si alguna película de este genero esta bien, suelen decir los críticos (por lo menos algunos) que eso lo hubiera rodado Hitchcock, y cualquier director que siga esos derroteros y lo haga bien normalmente se le dice que ha cogido su herencia. Todo esto me parece una exageración. El cine de Hichcock se presenta como una gran autopista por la que recorrer o quizás llegar y entender los caminos del suspense, el misterio e incluso el miedo, o un paisaje que combine todas estas cosas, pero tampoco es el único. Una manera de explicar o de entender mejor ese camino quizás se explique con un ejemplo de la vida diaria, porque este paisaje que he descrito antes se nutre perfectamente de la realidad a veces (es entonces cuando mas nos afecta ,cuanto mas cotidiana sea). Llamamos a un amigo o una amiga por el portero, para salir a dar una vuelta , no era algo espontáneo ,sino que lo habíamos planeado durante toda la semana, él o ella se ponen al potero automático y nos dice que baja ahora mismo cuando termine de contestar una llamada. Esperamos diez minutos ,quince, llamamos de nuevo al portero automático ,nadie contesta, seguimos esperando una hora, cada cierto tiempo llamamos ,pero no hay respuesta y es raro porque en su casa también viven sus padres y dos hermanos (una hermana y un hermano) .Puede haber una explicación razonada a todo esto ,pero nadie extraño que no pareciera un vecino familiarizado con el lugar ha entrado, nadie de una pizzería , ni ningún servicio a domicilio. Cansados nos podemos ir mandando al carajo todo, pero no nos vamos a gusto porque algo raro ha pasado. Al día siguiente llamamos dispuestos a pedir explicaciones, pero nadie contesta :Ya, la cámara de Hichcock se centra en el personaje (osease nosotros que estamos mosqueados) y en la intriga, pero esto es una trampa, nosotros desviamos la atención del famoso “McGuffin” del que el director habló a Truffaut ,lo importante no es las aventuras que nosotros corramos, que investiguemos la misteriosa desaparición de toda la familia de nuestro amigo o amiga, los personajes que poco a poco vallamos conociendo, que nos planteemos poco a poco quién era la persona que conocíamos , entre tanto embrollo se nos pasa un detalle: la llamada, esa llamada, detrás de la cual hay algo mas gordo, y que supone el quebradero de cabeza del guionista y del que lo tiene que resolver ,el que nos va a llevar de la mano por la trama ,la que va a darle la vuelta a todo. Nada es lo que parece, diréis que esto es algo muy recurrente en el cine actual, pues si, pero no es tan fácil de hacer.
En fin, para aclarar las cosas ,según Hitchcock el McGuffin es algo que durante la trama es muy importante para los personajes, pero que a nosotros nos importa una mierda, es mas, muchas veces se nos olvida que está ahí. Se me ocurre unos cuantos casos de McGuffin claros en el cine de Hitchcock, el mas fácil sería el de El hombre que sabía demasiado .Un matrimonio de viaje en Marruecos es testigo de un asesinato, pero antes de morir ,el hombre susurra algo ,posteriormente el hijo de este matrimonio es secuestrado, durante toda la película asistimos a la odisea por parte de éstos para recuperarlo, volvemos a encontrarnos con McGuffin ,todo esto nos desvía de lo principal que es un complot para eliminar a una persona importante. También hay un fácil McGuffin en Con la muerte en los talones, pues toda la persecución a la que es sometido Cary Grand solo oculta un complot de espionaje y secretos nucleares, aparentemente. Pero no digo esto para que ver una película de Hitchcock sea una caza de McGuffin, la mayoría quizás ni los tengan, o sean involuntarios, o estén escondidos, ya que al director le encantaba jugar con el público.

