Categoría: LITERATURA
22 Mayo 2008
“Quería tan sólo intentar vivir lo que tendía a brotar espontáneamente de mí ¿Por qué habría de serme tan difícil?”. Eso digo yo, porqué es tan complicado contestar a esta pregunta. A lo largo de nuestras vidas llegamos en muchas ocasiones a un punto en que no sabemos seguir adelante. Cómo mirar al exterior, si el mundo es un espejo y ante sus exigencias que cumplir, sólo se refleja un país devastado, en violencia contra sí mismo. La contestación a la pregunta que planteo al principio de este post es el comienzo de uno de los libros más fascinante que jamás he leído.
La persona que escribió Demian, tuvo la lucidez suficiente para vislumbrar que su única salvación fuera y dentro de su ser, consistía en registrar su lucha interior y que la novela sólo podía tener un posible término: la victoria final sobre sí mismo.
Estamos en 1917, en aquel momento no podía haber piedad para la humanidad, todos contra todos por culpa de un mecanismo de alianzas y débitos de favores entre países, los cuales nadie que se dejó la vida en los campos de batalla entendió muy bien como funcionaban.
Herman Hesse, que se encuentra en Suiza, siente como suya parte de la culpa por esta guerra, la crisis creativa le deja prácticamente mudo, pero no solo eso, todos los valores inculcados que durante todos estos años ha potenciado con reflexiones y pensamientos han llevado a una ratonera, a una carnicería sin fin. A lo largo de su vida había llegado en diversas ocasiones a un punto en el que no sabía como avanzar, pero esta vez era distinto. Ninguna crisis había hecho que se volviera contra sí mismo. La hace personal, generando una violencia interior que le culpa por haber intentado ser algo que no es.
En el otoño de ese mismo año, estimulado por el psicoterapeuta Lanz, Hesse comienza a llevar un “diario de sueños”. El escritor cree encontrar una manera de salir de su atolladero respondiendo a los enigmas que le plantean su subconsciente. Lejos de la racionalidad que hasta ahora ha guiado su camino, cree con esta nueva etapa conseguir soñar imágenes poéticas propias que le sirvan como respuesta. Pero todavía le falta encontrar esa visión que le de la contestación de cómo vencer esa lucha interior.
En uno de los sueños anotados le sale al encuentro un "personaje nocturno" que está borracho, es un varón llamado “Demian”. En el sueño, Hesse lucha contra él y es vencido. Esta derrota, más que vergonzosa, es un estímulo, porque desde entonces se siente cada vez más atraído hacia Demian.
El sueño incita de nuevo a Hesse a escribir. Desde el comienzo de la guerra apenas ha producido nada, con excepción de reseñas y artículos de prensa. Se siente preparado, pero no quiere forzar nada, esta vez no debe ser artificial, sino que prefiere aguardar a que algo brote espontáneamente. Se encuentra en ese punto, al que llegan muchos escritores, que después de haber dirigido el timón de su creación, esperan que su talento sea ese barco robusto y equipado, que sepa navegar en cuanto despliegue las velas hacia donde la creación lo lleve. Y el viento vino de golpe con la historia de Demian, que no le deja ya sosiego y la pone por escrito en unas cuantas semanas. Por la escasez de papel va mecanografiando el manuscrito en el reverso de las cartas recibidas de las autoridades de Berna.
El resultado es lo que los alemanes llaman una Bildungsroman o novela de formación. En el fondo es la historia de la propia evolución de Hesse, desde que vivió en la casa paterna de Calw, hasta que llegó a ser escritor famoso. El personaje principal de la obra es el joven Sinclair que desde el primer capítulo, con una visión que se antoja infantil, hace la distinción de dos mundos: el cálido y seguro creado por la seguridad del hogar, donde todo estaba organizado, no había inequívocos y complicaciones siempre que siguieras las reglas, y el mundo exterior, donde todo es cambiante, donde existían los problemas, donde era difícil distinguir los bueno de lo malo.
Todo cambia cuando conoce a Max Demian, que poco a poco le proporciona el impulso para ir cuestionando un mundo sólidamente estructurado. Curioso es el capítulo que tras una clase de religión Demian le explica a Sinclair, más hallá de una lección religiosa, rígida e incuestionable, que pueden existir múltiples explicaciones del estigma de Caín, de porque esta sociedad se empeña una y otra vez en marcar a los individuos. Poco a poco, el protagonista lucha contra sí mismo, dando rodeos y siguiendo muchas veces rutas equivocadas, hasta llegar a la intuición que generó todo. Al final, el camino que le muestra Demian se extiende a lo personal, conoce a la madre de éste, de la que se siente fascinado comprendiendo de esta forma la educación que recibió su amigo.
Para Hesse a lo largo de su vida llegar hasta el final significó siempre plantearse la religión. “Nunca he vivido sin religión y no podría vivir sin ella ni un solo día”, para Hesse la religión nunca significó proposiciones de fe o pertenecer a una comunidad, sino una “emoción honda”. Demian fue el comienzo de todo, de una metamorfosis que le hizo pasar de tener fe a ser un hombre de fe. De aquello que en muchas ocasiones he comentado en algunos post: rechazar las respuestas dadas y dogmáticas impuestas por una religión, para pasar a buscar tus propias respuestas. Fue el comienzo de dejar constancia por escrito de la idea de intentar sentir esa voz interior que todos tenemos.
Al final del libro, Sinclair no necesita ya de quien le ha guiado. Más aún, se da cuenta de que Demian no era propiamente un guía, sino que, como un demonio interior, despertó las respuestas que habían estado ya siempre presente en él. Hesse creyó cerrar círculo con arreglo al lema que comienza el libro y este post: “Yo sólo quise tratar de vivir aquello que espontáneamente quería salir de mí. ¿Por qué fue tan difícil lograrlo?”.
No sería así, la búsqueda le llevaría toda su vida, libros como el Lobo estepario o Siddhartha son testimonios de ello. Por el camino la gloria: el Premio Nobel y el reconocimiento mundial. Nada comparable, creo yo, con la satisfacción de haberse planteado un día aquella pregunta. De llegar al convencimiento de que todos los seres humanos guardamos dentro la contradicción de poder ser una obra maestra si llegamos a ser conscientes de que nuestro mejor patrimonio son nuestros sentimientos, pero que también tenemos intrínseca la dificultad de expresarlos. Hesse, comenzó con esta obra a recorrer un arduo camino de sentimiento,pensamiento y consecución, obteniendo una gloria, la mayoría de las veces invisible, pero inmensamente satisfactoria.
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1 Mayo 2007
Atendiendo a la amable nominacion de Marta,muchas gracias,ahi va mi meme (y no puedo decir que no me gusten los memes cuando ya llevo dos).
Que decir de Rimbaud a estas alturas, que se lanzo a la vida como un cohete y que todo exploto de dentro hacia fuera, de fuera hacia dentro. Nace en 1854 en Charleville (Francia). Desde bien joven demuestra su precocidad, es un genio, un superdotado, si uno se acerca a su poesia asombra como es capaz de componer poesia nada mas y nada menos que en latin. Sus maestros estan asombrados, quieren sacarlo de ese ambiente provinciano. Pero Rimbaud toma la delantera, se ahoga, en el clima que su madre ha creado en el hogar. De todas formas la
genialidad le carcome, hay algo extraño en el,algo que inquieta, no se sabe. “Este muchacho no va a terminar bien...no se” dice uno de sus profesores. Rimbaud huye varias veces de su hogar, y otras tantas es devuelto por la policia. Una de sus incursiones lo llevan a la capital, todavia los estudiosos no se ponen de acuerdo si Rimbaud llego en ese momento historico tan importante llamado “La Comuna de Paris”: Estamos en la segunda mitad del siglo XIX, el sobrino nieto de Napoleon ,que en ese momento gobierna Francia, le ha declarado la guerra a Prusia (Alemania), para el cuadriculado ejercito de Bismarck, la guerra es un paseo campal. Pero el pueblo de Paris aprovecha para montar la primera Revolucion comunista de la historia, declaran Paris una ciudad estado, y aplican todas las libertadas que poco a poco se habia ido forjando en el convulso siglo XIX, como ocurrira con el sueño de Mayo del 68 casi unsiglo despues todo se desmorona, esta vez en una marea de sangre, los restos del ejercito frances, que no han sido capaz de ganar en una batalla de verdad, tienen el suficiente refinamiento para masacrar al pueblo. Si Rimbaud esta alli, fue violado por un grupo de soldados, solo hay un poema que testifica aquella atroz experiencia, de todas formas ya nada seria igual. Rimbaud retornade nuevo a su hogar totalmente tocado, es entonces cuando entra en contacto con el poeta simbolista Paul Verlaine: tipo extraño, raro, atormentado, le gustaban las prostitutas viejas, su mujer y los adolescentes, nada mas ver a Rimbaud se queda prendado de el, e incian una de las relaciones mas destructivas de toda la historia de la literatura. Pero es en ese periodo deautoinmolacion cuando Rimabud compone toda su obra poetica, unos 5 o seis años en que a la vez que crea se autodestruye con la misma intensidad.
Antes, si mal no recuerdo, mi vida era un festín donde se abrían todos los corazones, donde todos los vinos corrían. Una noche, me senté a la Belleza en las rodillas. - Y la hallé amarga. - Y la insulté.
Me armé contra la justicia.
Me escapé. ¡Oh bujas, oh miseria, oh odio! ¡A vosotros se confió mi tesoro!
Logré que se desvaneciera en mi espíritu toda la esperanza humana. Contra toda alegría, para estrangularla, di el salto sin ruido del animal feroz.
Llamé a los verdugos para, mientras perecía, morder las culatas de sus fusiles. Llamé a las plagas para ahogarme en la arena, la sangre. La desgracia fue mi dios. Me tendí en el lodo. Me sequé al aire del crimen. Y le hice muy malas pasadas a la locura.
Y la primavera me trajo la horrorosa risa del idiota. Habiendo estado hace muy poco a punto de soltar el último ¡cuac!, se me ocurrió buscar la clave del festín antiguo, donde había tal vez de recobrar el apetito.
La caridad es la clave. - ¡Esta inspiración demuestra que soñé!
"Seguirás siendo hiena, etc.", exclama el demonio que me coronó de tan amables adormideras. "Gana la muerte con todos tus apetitos, y tu egoísmo y todos los pecados capitales." ¡Ah! Ya aguanté demasiado - Pero, querido Satán, te lo suplico, ¡menos irritación en la pupila! Y mientras llegan las pequeñas cobardías rezagadas, tú que aprecias en el escritor la carencia de facultades descriptivas o instructivas, te arranco unos cuantos asquerosos pliegos de mi cuaderno de condenado.
Los versos de este meme pertenecen a su ultimo libro “Una temporada en el infierno”. Se encerro en el granero de su casa familiar y su hermana asegura que lloraba, que sufria mientras escribia cada uno de sus malditos versos. “Deje de escribir porque me iba a volver loco” le diria a esta misma hermana unos años despues. Lo que ocurrio a continuacion, es que Rimbaud huyo, huyo de si mismo y de todo, convirtiendosu escapada en un hecho fisico.
Cuando tenia 25 años abandono Paris y su intencion era no volver nunca. Entro en Harar (Etiopia) 1880 como agente de una compañia gala dedicada al comercio de cafe. Llevo años destras un libro que se titula precisamente asi “Rimbaud en Harar”, que investiga como fue la vida del poeta en aquel lugar, y de la que hasta hace no mucho poco se sabia. Ni siquiera se sabe exactamente donde vivio el tiempo que estuvo alli “Vivir permanentemente en el mismo sitio” ,escribió en otra carta desde Harar “es algo que siempre me parece muy triste”.. Es cierto que si uno va a Etiopia, el turismo local te enseña, una mansion perfectamente reconstruida en la que juran y perjuran que el poeta vivio, pero lo mas probable es que ni siquiera puso el pie en aquella casa. Exploro territorios que ningun europeo habia pisado hasta entonces en busca de nuevas mercancias para su empresa, zonas de la region de Shoa donde nadie se atravia a entrar, pero Rimbaud estaba muerto espiritualmente desde hacia tiempo y solo le quedaba el motor de la ambicion: “He viajado por caminos horribles que recordaban el horror que se presume a los paisajes lunares”, escribió a su madre. Fue traficante de armas, de esclavos, contrajo la sifilis en los burdeles etiopes ,incluso coincidio con Corto Maltes en una de sus aventuras.
Finalmente un cancer de rodilla lo hizo volver al hogar, los ultimos meses fueron un sufrimiento. Mientras agonizaba pedía a quienes le cuidaban que le dejaran levantarse para volver a Etiopía. Parece increible, pero con estos versos parecia que el poeta estaba escribiendo su pasado, pero tambien su futuro.
Nota: pido disculpas por las faltas de ortografia y sobre todopor los acentos, estoy escribiendo en un ciber, con un tiempo pisandome los talones (y que me cobran) y sin poder revisar nada, mil perdones.
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13 Marzo 2007
Ser genio encierra la paradoja de que seas capaz de componer los valses mas bellos de la historia pero que no sepas bailarlos y eso jode mucho. Es lo que le pasaba a Beethoven, cuando llegó a Viena como un pardillo del mundo social y dispuesto a trepar entre aquella elite de salón, vio que aprender a bailar era fundamental y le dedicó horas y horas (que las podía haber dedicado a componer, qué pena) pero sobre todo se gasto una pasta que en aquella época, siendo joven y empezando no tenía, pero no hubo manera, era una patata bailando, el hombre que componía los mejores valses de la historia y los más populares de su época no era capaz de dar un paso al compás de sus creaciones. Mientras se reían de él como bailarín se deleitaban con sus danzas. Pero eso solo fue el principio porque socialmente Beethoven fue un desastre, mucho antes incluso de que su sordera le amargara el carácter, mirando su vida, fracasó con todas las
mujeres que se propuso conquistar y lo mas gracioso es que todas ellas lo admiraban, flipaban con su música, pero a él no lo podían soportar. Y es que hay que ser doblemente genio para superar que la vida personal no influya en la obra y que el ser un creador no amargue la vida, es un círculo vicioso que hay que romper en un momento determinado, la mayoría de las veces no es así y casi todos los genios en mayor o menor grado han sido personas atormentadas (malditas como se suele decir muchas veces). También hay que estar dispuesto a partirte los cuernos desde bien pequeño y sino ,ahí esta Mozart. Siempre se le ha reprochado a su padre que lo explotara siendo niño (cosa que hacían todos los padres en aquella época), vale ,pero si Leopold Mozart en vez de enseñarle música lo hubiera puesto a cavar zanjas no estaríamos hablando de Mozart el mayor genio de la música. Hay que estar en sitio justo en el momento justo, una persona puede ser un genio de las matemáticas pero si nace en medio de Etiopía y nadie le enseña un número...Con Mozart se juntaron muchas coincidencias que lo beneficiaron, a parte de ser un genio, tuvo un padre músico que lo enseñó, y creció y trabajó en un lugar y en el periodo de la historia en el que más se ha apreciado la música: La Viena del siglo XVIII. Por supuesto todo el que inventa algo o da un paso hacia delante es deudor de la cultura que ha recibido, Newton no hizo que la Física avanzara un paso, sino kilómetros, pero no inventó la Física. Ya para terminar, el último “saltito” que tiene que dar quien quiera dedicarse a esa bonita carrera que es ser un genio es tener la enorme paciencia de esperar el reconocimiento, y esperar, y esperar...La mayoría de las veces hay que morirse y las mas en convertirse en polvo que se lleva el viento. La historia de la humanidad es la de un goteo de genios, no esta la sociedad preparada para que se abra el grifo, lo mas duro para casi toda esta gente, es que nadie los comprendió ,pero lo peor de todo ,es que a algunos los mataron y es que la sociedad pone las cosas muy difíciles cuando alguien esta dispuesto a llegar hasta el final.
Otra contradicción, es que no existe una correspondencia directa entre creación y tiempo. Cervantes escribió el Quijote a los sesenta y pico harto de vivir, a una edad que en aquella época era, no ya viejo, si no una reliquia. Hoy en día en que por narices los novelistas tienen que triunfar antes de los 30 años, alguien que se ponga a escribir cuando ya se ha jubilado está desahuciado. Eso por ejemplo le im
portó poco a Juan Rulfo, el autor de Pedro Páramo, él si disfruto de la gloria joven, pero no fue capaz de escribir nada más que el libro que he dicho antes, se pasó toda su vida trabajando en una obra que al final dejó inacabada y que no se publicó. Quizás el caso más curioso es el de Frank Loyd ,el arquitecto creador de la famosa Casa de la Cascada, que a propósito se estaba cayendo a trozos hasta hace nada, por lo que se ve el arquitecto americano era un fiera del diseño pero le preocupaban poco la calidad de los materiales. Por supuesto todo empezó con un encargo, el ricachón de turno le encargó al arquitecto una vivienda en un marco incomparable: un salto de agua. En aquellos momentos Loyd, que era famoso pero no hasta el punto actual, estaba en horas bajas, aunque como siempre estrujaba a sus discípulos al máximo (entre otras cosas no les pagaba). Tipo contradictorio e impulsivo donde los haya Loyd no hacía mas que darle largas al encargo, ni siquiera había dibujado nada. Llevaba dos años así cuando el mecenas se hartó y le dio un ultimátum. Loyd cogió el teléfono y con calma le dijo que el diseño de la casa estaba terminado que fuera a recogerlo. La distancia que separaba al arquitecto de su cliente eran unos 200 y pico kilómetros, unas dos horas en coche. En ese tiempo Loyd hizo el diseño de la casa más famosa y para algunos más original del siglo XX. La dibujó con todo detalle y explicó cada una de sus características antes sus alumnos que lo miraban embobado. Que luego la casa costara el triple o el cuatruple del presupuesto inicial era ya otra cosa, para solucionar ese problema había que ser un genio de la logística, cosa que Loyd ya no era. Probablemente aquella casa necesitaba para su creación esas dos horas de improvisión y Pedro Páramo y el Quijote toda una vida.
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25 Febrero 2007
Es un misterio maravilloso lo que hace que de pronto nos paremos a mirar. Interiorizar todo lo que nos bombardea, vivir las vidas de los demás, o ponernos en su lugar, intentar tener sentimientos que no sean propios y hacerlos nuestros, ordenar recuerdos, reorganizar ,desordenar, o estructurarlos tan obtusamente como un general prusiano, en fin, reinventar todo y muchas más cosas que se me escapan porque para pensar hasta donde se puede llegar me falta imaginación. Solamente que hagamos lo primero, pararnos y mirar, bien merece casi la vida, vivirla para contarla. Tomar la decisión de contar y pensar como hacerlo es algo menos común de lo que parece.
Un tipo tan vulgar como el poeta portugués Pessoa puede llevar la vida del más triste de los oficinistas y al morir, guardar dentro de un baúl una de las obras poética
s más importantes de su país. Qué explotó dentro de Pessoa para que se liara a escribir poesía, cómo se consigue ,después de una mierda de día, llegar a tu casa, hacer una abstracción , distanciarse de los hechos o partir de ellos y sacar algo que merezca la pena.¿Lo llevaba en los genes, buscó toda su vida ser poeta con trabajo y tesón mientras pegaba sellos o rellenaba impresos en su oficina, o lo hacía para compensar eso?. ¿Era quizás, algo de lo que le pasó en su vida lo que le hizo escribir?. O todo junto. Pese a que se habla mucho de la motivación artística, e incluso se considera arte todo aquello que está hecho con ese interés: un video de un tío masturbándose o un cuadro hecho con basura. Lejos de la polémica de considerar qué es arte, lo que es un misterio, valga la redundancia,son los motivos de la motivación.
Y es que en nuestro interior, tenemos siempre la permanente sensación de que no estamos terminados, a veces pienso que esa inseguridad es en realidad nuestro “motor”. Por supuesto nunca lo vamos a reconocer, exteriormente tenemos que aparentar que lo sabemos todo, que nos llevamos a todo el mundo de calle, que controlamos la situación, en definitiva, nos conformamos con que exteriormente nos verifiquen nuestra “identidad”.
¿Pero qué hubiera pasado si nuestro amigo Pessoa, se hubiera quedado ahí?, en que todo el mundo reconociera su papel de buen oficinista, de amigo de sus amigos, en fin, de persona que tenía, que ocupaba perfectamente su lugar en el mundo. Algo le faltaba.
Si hacemos caso a los científicos somos seres en permanente déficit. En teoría, cuando nos morimos solo hemos llegado a conocer un 0.10% de nuestro entorno. Hoy en día no se considera inteligente a aquella persona con muchos conocimientos sino la que está más abierta a las señales de su alrededor. Pero es muy difícil darse cuenta de ese déficit. Hay más tendencia a cerrarse a la creación, al conocimiento, a sentir…
Pessoa y como él tantos, tuvo la valentía de ver que le faltaba en aquella vida monótona y gris, encontrar como saber llenarla, aprender a leer todas esas señales que el mundo le ponía en bandeja y como si fuera una esencia guardarlas en un baúl hasta que el mundo las abriera ,para devorlverlas a su lugar de origen. Ya lo decía Neruda y lo cantaba Olga Manzano y Manolo Picón:
“Yo guardo las palabras en tu cuerpo, y quien las oiga un día, recibirá una ráfaga de trigo y amapolas”
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1 Julio 2006
Hollywood ya tentó a Tolkien en vida. La primera vez en 1957, cuando un grupo de productores le mandaron una sinopsis para un posible guión cinematográfico. Después de ver todo el periplo que había llevado la publicación de la obra, mandarle a un perfeccionista semejante algo tan básico como un argumento era de esperar que lo rechazara: la respuesta fue tan larga como el argumento que le habían enviado y en ella el escritor se ensañaba hasta el más mínimo detalle. El proyecto de hacer una película sobre El Señor de los anillos fue abandonado durante mucho tiempo, ni más ni menos que el que transcurrió desde entonces hasta que murió el autor. Posteriormente, la productora United Artist adquirió los derechos de la novela y encargó el proyecto al director John Boorman que les propuso un guión en el que estaban condensados los tres tomos, pero la productora no quedó muy conforme. Y algo del gusanillo de Tolkien le tuvo que quedar al director británico porque a continuación dirigió Excalibur.
En un momento en que las tecnologías digitales no habían tomado al asalto las pantallas, lo más lógico era pensar que el contenido de El señor de los anillos sólo se podía expresar en todo su esplendor en una película animada. Como la novela no es para niños, supongo que Walt Disney no se echó para adelante. Pero si en 1978 un productor llamado Ralph Bakshi, que hizo la película que quien sea de mi generación (ya voy por los 32 tacos) o que ande por ahí, recuerda. El realismo de la película de Bakshi era mayor que el usual en las películas de dibujos animados de aquella época, ya que usó una técnica llamada “rotoscoping” en las que coloreaba actores de carne y hueso, que eran mezclados con la animación. El proyecto ya contemplaba la división de la historia en tres películas, pero el fracaso de crítica y sobre todo de público, hizo que solo se produjera una parte. Pese al batacazo, no se en que programa ,hace muchos años, oí que el equipo estaba contentísimo de su trabajo y que pasaron momentos muy buenos, sobre todo cuando hicieron el casting de posibles elfas, al cual llevaron un montón de tías impresionantes que tenían que desnudarse.

En 1994 el neozelandés Peter Jackson, otro fanático mas de la obra, empieza a considerar seriamente hacer una película del Señor de los anillos. En aquellas fechas los derechos de la novela habían sido recomprados y eran propiedad de la distribuidora Miramax, que volvían a la idea primigenia (supongo que pensando en el batacazo de Bakshi) de condensar todo en una película. Probablemente, si George Lucas no estuviera acariciando por aquellas fechas la idea de resucitar su saga galactica y rodar las 6 partes que le faltaban (ahora ha reconsiderado y solo va a rodar 3) y estrenar una cada año, los ejecutivos de la Miramax no hubieran hecho caso a Jackson que estaba empecinado en hacer tres partes y seguir la estrategia de Lucas. ¿Si George lo va hacer y siempre se forra, por qué no vamos a hacerlo nosotros?. Miramax le dio carta blanca al director y le dijo que fuera buscando inversores. Increíblemente consiguió ,no solo algo que es complícadísimo, como son fondos para una sola película, sino que los consiguió para las tres de golpe. En fin, el reparto supongo que es por todos conocidos y el montón de anécdotas que se han contado al respecto: que si Elijah Word luchó por el papel de Frodo hasta el punto de hacerse una prueba a si mismo, enviando la cinta al director, que si Vigo Mortensen (Argorn) se partió un diente durante una pelea con espadas, pero que continuó la secuencia hasta el final, o que hubo tan buen rollo entre todo el equipo que al final todos se hicieron el mismo tatuaje. No se vosotros, yo he visto las tres películas en el cine, y me han entretenido, pero probablemente cuando las vea en la tele zapearé. En fin, y desde aquí lo digo, tengo el propósito firme de leerme El señor de los anillos y lo más probable es que al terminar, como me ha pasado con el 99,9% de los libros que he leído en mi vida, piense como Tolkien que “De este libro no se puede hacer una película”.
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15 Mayo 2006
En septiembre de 1939 los hobbits habían llegado a Rivendell (el curso narrativo dicho hasta ahora se corresponde con la película), y Tolkien acaricia la idea de formar la compañía que dará nombre al primer tomo del libro. Pero ese año iba a comenzar una verdadera lucha del bien contra el mal, y no en la Tierra Media ,sino en el mundo real. Lejos de las interpretaciones que como he dicho antes se hacen constantemente de este libro, esta clarísimo que El Señor de los Anillos no sería lo que es si no se hubiera escrito durante La Segunda Guerra Mundial. Es cierto que Tolkien, no sufrió como en la anterior, ya que no fue al frente (por la edad) y porque debido a un extraño pacto con Alemania Oxford no fue bombardeada por los nazis, pero es imposible ,como ha ocurrido con todos los artistas a lo largo de la historia de la humanidad, que su vida, su mundo y su obra no se vieran alterados por una guerra. Tolkien hacía esfuerzos por sumergirse en su Tierra Media, pero la escasez del conflicto le afectaba hasta en lo más práctico: no había papel, así que aprovechaba todo lo que tenía a mano, de hecho gran parte del manuscrito original del Señor de los anillos esta hecho en reversos de hojas de exámenes.

A finales de 1940 Tolkien estaba a la mitad de los que sería el Libro II, cuando la Compañía del anillo descubre la tumba de Balin, y aquí se paró al menos durante un año. Las razones pudieron ser la falta de tiempo y sobre todo que su hijo fue herido en la guerra y tuvo que ser hospitalizado. Todavía Tolkien no tenía idea de cual iba a ser el camino de la historia, prueba de ello es que el responsable del encarcelamiento de Gandalf era Treebeard y no Saruman que no había sido creado todavía. En diciembre de 1942 escribe “Flotsam y Jetsam” (el capítulo noveno del libro III) y creía que como mucho le faltaban seis capítulos para terminar, pero algo fallaba. Hasta entonces había utilizado el Silmarillion como guía, había introducido en El Señor de los Anillos poemas enteros e historias que ya tenía escritas (algo que algunos pone de los nervios porque ralentiza la acción mientras que otros le parece maravilloso porque le da profundidad y autenticidad al libro). El problema para Tolkien es que cada vez aparecían más y más temas secundarios, incluso algunos de gran importancia que había que enlazar unos con otros, todo ello le fascinaba pero también le abrumaba. Los editores viendo la tardanza , ya daban por perdida una continuación del Hobbit, aunque Tolkien para que no le dejaran tirado no les hablaba que estaba escribiendo El Señor de los anillos ,sino “El nuevo Hobbit”.

En el invierno de 1943 Tolkien estaba paralizado, había enredado tanto la historia que no sabía como seguir. Por fin se puso las pilas y reanudó relato cuando se dividía la compañía y avanzaba llevando tres argumentos a la vez, pese a ello, el progreso era penoso, como le confesaría a su hijo, y cada página que redactaba era una auténtica agonía. Durante el verano de 1944 Tolkien trabajó a un ritmo incesante y llegó hasta el final del que sería el segundo volumen: Las dos torres (no es final de la segunda película, porque los guionistas cogieron algunos capítulos del segundo volumen para completar la tercera película, ya que el tercer libro es el más corto). Llegados a este punto Tolkien para de nuevo y esta vez un año, estaba completamente agotado (es comprensible si tenemos en cuenta que después de todo un día de trabajo escribía de 10 a dos de la mañana todos los días, llegó un momento que no pudo mas). Después de la parada anual y durante los dos años siguientes le pegó un empujón a la historia y a finales de 1947 la tenía escrita. Cualquier autor lo hubiera dejado ahí, pero no Tolkien, durante los dos años siguientes, y para desesperación de los editores, estuvo rescribiendo episodios enteros, insertando párrafos y atando cabos sueltos, sino no se hubiera obligado a sí mismo a terminar la novela en 1949, jamás la hubiéramos visto acabada, como ocurrió con el Silmarillion.
Tardaría otros cinco años más en salir a la venta, debido sobre todo a la cabezonería de Tolkien de obligar a los editores a publicar conjuntamente El Señor de los anillos y el Silmarillion, ya que si, el escritor consideraba la primera la gran epopeya de la Tierra Media, la segunda novela era ésta en estado puro y por tanto se encontraba más cerca de su espíritu, pero los editores no lo veían así. Finalmente El Señor de los Anillos se publicó en tres volúmenes ,cuya salida estuvo espaciada por un año (igual que ha ocurrido con las películas). Los editores ,no muy seguros de un libro que ni era para niños ni para adultos y debido a que por la forma en que había sido concebido por Tolkien podía ser carne de minorías, firmaron un contrato del que se estarán arrepintiendo toda su vida y por el cual se repartían los beneficios con el escritor al cincuenta por ciento.
Como siempre las críticas fueron de todos los calibres, hubo gente que se dejó la piel por la novela y otra que no le vio pies ni cabeza y sobre todo se aburrió con ella (yo todavía no se muy bien donde situarme). Lejos de las necesidades de pavonearse de los críticos ,que habitualmente cuando sale una novela compleja (y esta lo es, guste o no) se crecen ante los demás poniéndose en contra, cuando salió El Señor de los Anillos, no abundaban ,ni estaban tan de moda los libros sobre mundos y reinos fantásticos como ocurre hoy en día, donde cualquier mitología inspira películas y sobre todo juegos de ordenador y de videoconsolas (algo que seguramente pondría los pelos de punta al propio Tolkien), tampoco estaban precedidos los lanzamientos de la hoy tan abrumadora mercadotecnia.

Una de las críticas, en cierta manera más razonable que se le hizo al libro es sobre lo asexuado de los personajes. La verdad es que habla de los hobbits como si en su vida pensaran en una tía. Paradójicamente en la película se intentó limar este aspecto y se le criticó mucho al director que convirtiera a Arwin (papel que hace Liv Tayler) en una especie de Sonja o mujer guerrera, o que huyera de las descripciones que el escritor hace de las mujeres en la novela como sabias y distantes. La realidad es que Tolkien no se sintió nunca cómodo a la hora de escribir sobre mujeres y normalmente era muy frío al contar situaciones entre ambos sexos, en este aspecto actuó sobre los personajes con una mezcla en la que había un afán de mantenerlos lejos de las pasiones que pierden a la raza de los humanos (que por lo que se ve somos los imperfectos de la Tierra Media) y su opiniones conservadoras.
Por desgracia para Tolkien, que nunca ocultó que le hubiera gustado vivir muy bien de la literatura, el éxito le llegó muy tarde, casi con setenta años, justo cuando estaba a punto de jubilarse. Así que no era el candidato ideal para soportar el alubión de fervorosos que estaban dispuestos a analizar su obra hasta el milímetro. Ya he dicho que era conservador, y yo no se vosotros, pero no conozco a nadie que con la edad se haga más liberal, además ,su defecto en el habla, que arrastraba desde hacía muchos años, fue a peor, casi no se le entendía cuando decía algo y no ayudaba nada su manía de tener siempre la pipa en la boca. A todo esto hay que añadir su pedantería, que lo llevaban a mostrarse muy crítico con casi todo. Hasta tal punto que en muchas ediciones desistieron de pedirle consejo porque al menor fallo no daba su autorización para publicar. Más lógico, quizás resultase su obsesión por mantener su vida privada con el máximo secreto ante el hecho de que su persona se estaba convirtiendo en una figura de culto, aunque en el caso de Tolkien rozaba ,en algunas ocasiones, la paranoia.

En 1965 El Señor de los anillos ocupaba la primera posición de los libros más leídos entre los estudiantes universitarios, sobre todo en California. El libro llegó a las universidades en un momento de explosión del que ya he hablado, pero que saldrá una y otra vez. Y es que cada vez que mencione los años 60 siempre será de una forma distinta, porque todo lo que iba llegando se reinterpretaba y adquiría un significado distinto al que había tenido hasta entonces. Si Tolkien había concebido El Señor de los anillos como una mitología, para los que vivieron los años sesenta era el relato de un mundo en el que los personajes eran dueños de su destino y luchaban contra un poder maligno que quería dominarlos a todos (como se estaba haciendo en los años 60 contra el sistema) , por otra parte la mágica podía satisfacer cualquier deseo y los personajes eran símbolos. Así que no es de extrañar que aparecieran pegatinas como “Tolkien crea hábito”, “Gandalf for president” o “Frodo vive”. Es entonces cuando sobre Tolkien se abalanza una auténtica marea de fans, que quieren saber todo lo que concierne a la Tierra Media. Y es mayoritariamente desde Estados Unidos, y sin percatarse de que existe una diferencia horaria, desde donde Tolkien recibe llamadas a cualquier hora de la madrugada, para que aclare detalles, o de explicaciones sobre su obra. Montones y montones de cartas llegaban a su casa, que curiosamente, dentro de sus posibilidades, el autor contestaba, dedicándole bastante tiempo a cada una de ellas. Lo que ya no aguantaba es que sus fans fueran a su casa para invadir su espacio privado. Así que en 1968 se mudó de casa y cambió de número de teléfono. Por esas fechas Tolkien era multimillonario. Pero poco pudo disfrutar de la pasta. En 1971 cuando más a gusto estaban los dos, su mujer muere, y a partir de ahí prácticamente el escritor se dejó morir, hasta que en 1973 lo consiguió. Por mucho que lo intentaron otros después, con la desaparición de Tolkien acabó la creación de la Tierra Media.
servido por davichof
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12 Marzo 2006
El inicio del El Señor de los anillos, como el del Hobbit, no fue una inspiración, fue pura y simplemente por motivos económicos, fue un encargo, pero cuya elaboración y fenómeno de creación es en si una aventura que se le escapó al propio autor y que, sin explicarla hasta donde es posible, es difícil entender el libro (y también la película). Tolkien tardó doce años en terminarlo, hubo retrasos continuos, decisiones que retardaron el proceso, meses e incluso años de parada seguidas de épocas de escritura febril. El proyecto se archivaba y se retomaba una y otra vez, pero increíblemente el autor a lo largo de todo este tiempo siempre supo mantener la historia con sus incógnitas y sus múltiples argumentos.
El 15 de noviembre de 1937 Tolkien quedó con uno de sus editores ,Stanley Unwin ,para, entre otros asuntos, hablar sobre planes futuros. El escritor llevaba consigo además de otros relatos el Silmarillion, haber si colaba, pero los editores no estaban por la labor (entre otras cosas porque el Silmarillion estaba incompleto, Tolkien no lo terminaría nunca, ni creo que jamás hubiera conseguido hacerlo). Unwin, querían una continuación del Hobbit que había sido un éxito. El 16 de diciembre de ese mismo año, el escritor le contestó diciendo que encontraría una manera de continuar dicha novela. El primer capítulo que escribió se llamaba “Una fiesta largamente esperada”. Venía a ser una especie de capítulo extra del Hobbit, éste se mantuvo en la versión definitiva del libro y también en la película, son todos los detalles del principio. Sólo unas pequeñas e importantes diferencias como que Frodo se llamaba Bingo (como uno de los muñecos del hijo de Tolkien) y era hijo de Bilbo, aparecía el anillo, pero Tolkien no sabía muy bien que papel tendría. Y es que el dichoso anillo traía mosca a Tolkien, un año después de empezar a escribir, el anillo de poder había pasado a ser un elemento fundamental de la historia y se dio cuenta de que esta tenía tres vértices: los Hobbits, el anillo y Sauron (el señor del mal) ,que había aparecido brevemente en el Hobbit. En junio de ese mismo año hubo la primera parada del libro.

Antes de seguir hay que tener en cuenta, que cuando escribió el Señor de los Anillos, Tolkien no vivía de la literatura, es verdad que el Hobbit, fue un éxito y le dio bastantes ingresos pero no los suficientes para dejar la cátedra en la Universidad de Oxford, por tanto, el tiempo que dedicaba a escribir el libro era el que robaba a la enseñanza, que no era todo el que él desearía, por esta época además la historia le estaba planteando unos problemas que todavía no sabía resolver. Por fin en un capítulo, que es aquel que en la película, Gandalf le explica a Frodo que era necesaria la destrucción del anillo para impedir que Sauron triunfara, pudo dejar claro que el libro giraría entorno a la lucha entre las fuerzas del bien contra las terribles fuerzas del mal. En aquellos momentos ya estaba completamente seguro de que El Señor de los anillos ni era un libro para niños, ni probablemente sería una continuación del Hobbit. Ese mismo año, en agosto, trabajó a toda pastilla hasta llegar al capítulo en que los Hobbits se encuentran con Aragorn en la posada del Pony Pisador.
En este punto Tolkien todavía dudaba, no sabía si dejarse llevar por la historia, con todas sus complicaciones o forzar el relato para hacer un nuevo Hobbit, quitarse de líos, darle el gusto a sus editores y por supuesto ganarse unas perras, que tanta falta le hacían siempre. No lo hizo y por fin le puso el título a su nueva novela: El Señor de los anillos y Frodo y no Bilbo sería el protagonista de la historia. Es entonces también cuando el Silmarillion y la nueva novela se funden la una en la otra porque son parte del mismo mundo. Los personajes del Señor de lo Anillos entran y hablan con personajes que aparecían en el Silmarillion ,mientras que por otra parte Frodo y sus amigos descubren zonas y criaturas que todavía no habían sido descritas anteriormente. Para que quería más Tokien, sus personajes de encargo habían entrado en su mitología y ya no podían salir de ella: El Señor de los Anillos se convirtió en su obsesión.
servido por davichof
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18 Febrero 2006
En contadas ocasiones el ser humano ha estado solo, me refiero sin dioses, solamente al principio y en unos cuantos momentos históricos de transito entre religiones. Siempre unas han sustituido a otras y todas ellas llevaban consigo sus Salvadores, sin ni siquiera alcanzar el acuerdo mínimo entre los distintos adeptos de que todas sus deidades respondían a la misma necesidad. Quizás por ello ,no se si os pasa a vosotros, cuando uno se imagina un mundo que no es este, en él no existen dioses, una cuestión de inventiva o no, eso es muy discutible, como es la existencia de un dios, no aparece en la creación individual. Algo parecido le tuvo que pasar a Tolkien, porque la Tierra Media es un lugar sin religión, es una tierra pagana. En ninguna de las mil y algo páginas del libro (ni en las películas) se menciona ni una sola vez la palabra Dios, ni se invoca a ellos, ni existen templos, ni capillas y los únicos libros sagrados, son las crónicas de los tiempos pasados, algo curiosamente que era ,entre otras cosas, la Biblia en sus inicios. Lo contradictorio es que Tolkien era católico en Inglaterra, eso viene a decir que si la religión es el opio del pueblo, él se lo había fumado todo. Practicaba una devoción que rozaba en el fanatísmo y que ponía de manifiesto mediante frases hechas como las de mi más bien fervorosa tía Juana cuando dice “En paz descanse” al nombrar a los muertos. Tolkien solía referirse a Cristo como “Nuestro señor”, rezaba casi a diario, y creía firmemente que muchas historias le habían sido enviadas por Dios, todo esto se traducía en algunas opiniones bastante conservadoras. En el Señor de los Anillos no existe Dios ,pero si existe todo lo opuesto a él, que es Saurón, que como he dicho antes cuando hablaba del tema del Mal, solo se define en contraposición al bien, que en este caso solo pueden ser una serie de criaturas imaginarias que al fin y al cabo para bien y para mal son dueños de su destino como los elfos, hobbits, humanos (con todas sus imperfecciones) o magos como Gandalf . Todo esto ha llevado a los estudiosos de este libro a decir que el Señor de los anillos describe un mundo prereligión en el que la destrucción del mal daría paso, supongo que para gusto de Tolkien ,a los dioses.
Pero había algo más para Tolkien que lo hacían en situar su historia en un mundo primitivo, y esta también era un razón personal, tan personal como el odio que el escritor le tenía a las nuevas tecnologías, que en su opinión solo generaban destrucción. El exponente más claro es Saruman, el mago corrupto que en seguida utiliza su poder sobre la naturaleza (o la tecnología si se quiere entender así), para generar una nueva raza de orcos, mucho más poderosos. Es por ello, que sus personajes de la Tierra Media, eliminando todo elemento fantástico, viven una vida que correspondería a la de nuestra Edad Media. Es curioso esta época ,porque si la limpiamos de sus oscurantismos, o quizás debido a ellos, es uno de los momentos de la historia de la humanidad que más mitología ha generado por si sola. Entre la más conocida es la leyenda de Arturo que nace en uno de los momentos históricos más poco claros y peor documentados de la historia de occidente, como es el periodo que va del siglo V al VI. Donde no se sabía bien que iba a pasar y tanto los romanos en su caída, como los germánicos no cristianizados, así como los celtas en el norte estaban un poco perdidos, y tenían que crear caudillos como Arturo, Lancelot ,el mago Merlín, la Corte de Camelot, o la búsqueda del Santo Grial. Cuyas gestas y hechos en los siglos posteriores fueron conformando poco a poco una mitología. Nada de esto se le escapó a autores como Ana María Matute que situó en la Edad Media su Olvidado rey Gudú, o Ursula Le Guin autora del Mago de Terramar. Pero Tolkien además utilizó su novela para arremeter contra la tecnología que tanto odiaba, sin ser consciente que las novelas fantásticas que vendrían después crearían mundos y situaciones que eran consecuencia de los mayores avances del ser humano y del uso excesivo de dicha tecnología, llegando a la misma conclusión de Tolkien ,pero por un caminos inversos.
servido por davichof
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