La Coctelera

Meditorráneo

Categoría: ACTRICES Y ACTORES

9 Marzo 2008

¿GAG?

.

Todavía no he encontrado el libro que me defina bien, que me aclare vamos, que es un Gag, que si, que puede ser "esa ganzúa excéntrica que abre la puerta del mundo en que la lógica ha desaparecido" o "una confusión entre causa y efecto" ,en fin, "el futuro lógico de la metáfora", que si, que eso puede ser un Gag, pero...Más técnicos si cabe, los franceses, siempre tan del dardo en la palabra lo definen como "un efecto, imaginado frecuentemente por el especialista el cual, hábilmente colocado en la continuidad de la película debe desatar la risa del espectador". ¿Cómo definiríais vosotros esas pequeñas cosas de la vida?¿Ese límite difuso, que convierte la cotidianidad de nuestra existencia, en un hecho destornillante?. A mi sinceramente me gusta pensar que en mi vida hay unos cuantos (bastantes) gags, y aunque no sepa ni que carajo es, le dan un poquito de color. Es curioso, pero con lo que se lleva hablado de cine en este blog, lo poco que he utilizado la imágen. Como he hecho arriba puedo poner un monton de definiciones, pero si dejo esto ¿A que se entiende mejor que un gag?. Hay cosas que debemos sentir, que sólo la intuición nos dice que pueden ser...

Chaplin nunca llegó a poner esta secuencia en Luces de la ciudad (City lights, 1931), porque consideró que era demasiado larga. Es un canto a la improvisación, aunque quizás no del todo...Hace casi unos 30 años se descubrió en los viejos almacenes de Hollywood, un montón de rollos que Chaplin había rechazado, en muchas ocasiones utilizaba película para escenas que únicamente estaban esbozadas, o cuando realizaba ensayos. Confiaba en su intuición, en sus recursos, esos que siempre la salvaron en la vida y en el arte. El destino de aquellas rollos rechazados hubiera sido el fuego, pero el azar quiso que algunos sobrevivieran y entre ellos estaba esta secuencia.

Cuando leí la biografía de Chaplin me decepcionó un poco, tan grande era su creación, que pensé que su lectura me iba a desvelar, aunque fuera en parte, los entresijos de su genialidad. La invención misma de Charlot es un misterio, que ni siquiera la persona que lo sostuvo lo pudo explicar. Por supuesto está la leyenda, aquél día Chaplin se fue a uno de los muchos barracones que abundaban en los estudios para elegir el vestuario. En sus memorias cuenta que no se tomó más de un cuarto de hora o veinte minutos en crear a Charlot. Pero eso no es cierto. El personaje tuvo que formarse a lo largo de muchas y muchas películas, luchando con las adversidades, saliendo siempre de un ambiente hostil de una forma como sólo este personaje supo hacerlo. Las penurias y adversidades que pasó Chaplin le fueron muy útiles a Charlot para ver la vida de frente y éste le aportó las soluciones de cómo salir de los problemas para que la vida no fuera un drama sino todo lo contrario.

Esta secuencia es de las más divertidas (para mí la que más) de la historia del cine y explica todo lo que he dicho. Es una demostración de que Chaplin no tenía reglas para crear. Si la anterior escena es pura improvisación, esta es un engranaje perfecto, comicidad en estado puro, un ejercicio de coodinación y humor.

En fin, para terminar os dejo la primera vez que Chaplin habló, lo hizo en Tiempos modernos (Modern times, 1936). Un relagalillo para esta jornada de reflexión (para mí siempre lo es después de votar, y lo peor es que la reflexión me dura hasta las siguiente votación y así...).

servido por davichof sin comentarios compártelo

27 Julio 2007

EL ÚLTIMO DÍA DE MARILYN

Como dirían en American Beauty el último día de su vida, Marilyn se levantó temprano, aunque quizás no había dormido. Su ama de llaves la encontró a las ocho de la mañana con el batín de ducha metiéndose un vaso de ponche con dos huevos y leche caliente. Dijo que estuvo bromeando y hablaba sobre las alfombras y muebles que había comprado para su casa nueva y que tenían que traer desde Mexico y es que la casa donde murió Marilyn fue la única de la que fue propietaria. Entorno a las siete de la tarde una de las dos líneas de teléfono que Marilyn había instalado sonó, se trataba de Peter Lawford. Esta llamada no le hizo ni puta gracia a la actriz, Lawford la invitaba a una cena con comida china, probablemente aquella cita tendría que ver con algún encuentro clandestino con Robert Kennedy, aquel que pasaba de ella y de sus llamadas, Marilyn dijo como tantas y tantaspersonas cabreadas y que no sabe librarse de algo que la esta haciendo polvo que se lo pensaría. Lawford volvió a llamar, pero el teléfono estaba descolgado. La llamada la había desquiciado. Es entonces cuando Marilyn empezó su ritual de drogas, porque vamos a dejarnos de rollos conspirativos, al final de sus días la actriz se administraba somníferos en dosis tales que podían matar a cualquier persona. Quien tome este tipo de medicamentos sabe que existe lo que se llama el efecto rebote, cada vez necesitas mas y mas y te hacen menos efecto. Entre las 7 y las diez de la noche, quizás saliera a andar por la playa, posteriormente algunas personas dijeron que la vieron tambalearse y decir cosas incoherentes, pero vamos eso se dice siempre, cuando Elvis murió apareció un montón de gente que lo vieron hacer tal o cual cosa las últimas horas de su vida.

En ese tiempo, según su ama de llaves, hizo varias llamadas de las que se traduce que estaba de buen humor: Habló con Joe DiMaggio sobre una chica con la que el jugador de baseball había roto y que no le gustaba a la actriz. Sobre la relación DiMaggio-Marilyn ,antes de que ella muriera, se ha especulado muchísimo, se decía que se iban a casar de nuevo, y que iba a tener un hijo suyo. Contrariamente a lo que pudiera parecer, Marilyn mantuvo una discreción absoluta en todas sus relaciones.Mucho de lo que se lee sobre sus líos son especulaciones, con toda probabilidad ciertas, pero que ella jamás refutó, nunca hizo público nada que no fueran las relaciones que terminaron en matrimonio y siempre que pudo se ocultó y llevó sus asuntos amorosos de la forma más clandestina posible. Si se saben muchos de sus amores, es porque era, eso sí, bastante indiscreta con la gente quefue ,o creía, de su confianza, ésto a su vez, posteriormente cantaron por soleares sobre su vida después de muerta. Pero al final de sus días no se sabía con quien estaba: Los Kennedy entraban y salían, Sinatra, Lawford, DiMaggio, una maraña de relaciones ,si es que son ciertas, que no contribuyeron a su estabilidad. Después de su ex marido, Marilyn habló con Henry Ro-Senfeid con el que hizo planes para una fiesta, luego llamó a su peluquero Sydney Guilaroff y a Jeanne Carmen. Terminadas todas la llamadas le pidió a Eunice Murray que se quedara con ella y le hiciera compañía, y así fue hasta las diez, a esa hora cogió el teléfono y se metió en su habitación que cerró con llave, nadie la volvería a ver con vida. A Eunice no le extrañó nada, era costumbre de Marilyn meterse en su pieza y si no se dormía se dedicaba a llamar a sus amigos, la ama de llaves pensó que se iba a repetir el ritual de llamadas cuando vio que detrás de la puerta se veía luz, así que se acostó. Lo que pasó dentro de esa habitación es, lo peor que en muchas ocasiones puede ocurrir: quedarte solo con tus pensamientos. Ni los tres matones de la Mafia, ni Robert Kennedy creo que se molestaran esa noche en venir. Sino todo el follón y el caos de su vida, desde su infancia hasta sus últimos días, que de una forma muy sutil atormentaron a Marilyn.

Una vez oí por ahí unas declaraciones de Ernesto Sábato, ese escritor de libros inquietantes, que cuando era joven tuvo la intención de suicidarse varias veces y que sólo le detuvo el pensar en la pena que le causaría a sus seres queridos. Creo que entre los pensamientos racionales que pueda tener cualquier persona dispuesta a sumirse por su propia mano en el sueño eterno, ese que he comentado antes, será uno de los más importantes. Y qué ser querido tenía Marilyn al que su muerte le diera pena: ¿Su madre enajenada en un hospital psiquiátrico?, ¿Su padre al que nunca conoció?,¿Sus hermanos que nunca tuvo?, ¿Sus padrastros y madrastras que nunca le permitieron llamarles padre y madre?,¿Sus hijos que no pasaron de ser abortos?, ¿Las sucesivas tandas de tíos con los que se acostó a lo largo de su vida y que fueron legiones después de ella muerta?, a propósito del tema, ¿Se entristecieron los Kennedy?...de todas forma tuvieron poco tiempo para sentir pena, pronto se iban a reunir con ella, o no, quien sabe. Primero murió John, un año después de Marilyn ,como es archiconocido, victima (perdonen que me ría) de los increíblemente certeros tiros de Lee Harvey Oswald, Robert le siguió en 1968 a manos de un jordano de origen israelí y precisamente en los Ángeles, cuando iba como candidato seguro a la presidencia por el partido Demócrata y con grandes posibilidades de llegar a la Casa Blanca.

Como dijo en aquella entrevista famosa, la noche de su muerte, Marilyn, durmió desnuda, era su costumbre y además hacía calor. Se sabe que hizo unas cuantas llamadas más antes de morir, de hecho murió con el teléfono en la mano y boca a bajo. Se ha especulado muchísimo sobre quien pudo ser el destinatario de ese último aliento. Se dice que pudo ser DiMaggio, o el guionista mexicano con el que la actriz salía llamado José Bolaños. Pero el candidato que más puntos tiene es Peter Lawford, se ha apurado tanto con la estimaciones que se sabe incluso lo que le dijo: “Dile adiós al presidente y a ti mismo porque eres un buen tipo”. Otras versiones dicen que Lawford ni siquiera se molestó en contestar (sería muy tarde, aunque el cuñadísimo del presidente estaría acostumbrado a llamadas a deshora). Y es que no se sabe a quien pudo llamar porque el registro de llamadas telefónicas de Marilyn desapareció. Era de dominio público, que la actriz llamaba al presidente a la Casa Blanca bajo el seudónimo de Nancy Green y también al fiscal general, una lista que se hiciera pública y que pusiera de manifiesto la asiduidad con que lo hacía, mirándolo de forma objetiva, era un escándalo que pondría al descubierto que tanto el presidente como el fiscal general eran unos adúlteros de mucho cuidado, así que no me extraña que la CIA, o Hoover se hicieran cargo, tanto para encubrirlos como para utilizarlo contra ellos si era preciso.

Bueno pues llegados a este punto, tengo que deciros que todo lo que os he dicho sobre la muerte de la actriz puede ser mentira, o por lo menos no lo se si es así. Ha llegado un momento que he tenido que dejar de leer libros sobre Marylin, porque cada uno da una versión de los hechos. Es increíble como de algo que ha pasado hace casi cuarenta años haya semejante nebulosa. Por ejemplo ,de lo que hizo Marylin el último día, hay muchísimas versiones: para empezar he leído por ahí que desayunó temprano, pero no sola sino con su amiga y secretaria Pat Newcomb. Por otro lado es imposible que se tomara un ponche, porque según otras versiones, entre ellas la de su ama de llaves Eunice,no probó bocado aquel día. Tampoco pudo pasear por la playa, porque según leí en otro lugar apenas quiso salir al jardín cuando Greenson (su psiquiatra, que apareció por allí) le recomendó que se diera un paseo. En otras fuentes se echan las manos a la cabeza porque el cuerpo de la actriz estuviera desnudo y encima de la cama, ya que esa noche hizo mucho frío...Y bueno, de las llamadas telefónicas de ese día ni os cuento, como el registro desapareció, solo se puede saber quien llamó a partir de las intuiciones de la gente que escuchó la conversación, o por los comentarios que les hizo Marylin después de cada llamada, así que las especulaciones llegan ya hasta el infinito.

En fin, después de haber leído tanto sobre Marilyn Monroe, para hablar de ella (sabía muchísimo menos de lo que me creía) .Cuando veo de pasada alguna de sus películas, me adhiero a la frase que de ella dijo Nathalie Wood, otra actriz que murió también en circunstancias un poco misteriosas: “Cuando ves a Marilyn en la pantalla deseas que las cosas le vayan bien, que sea feliz”. El director Billy Wilder que trabajó con ella y que siempre tiene un final cómico ,o sea que acaba bien, para todo, dice que los actores y actrices que hay enterrados junto a Marilyn celebran con ella una fiesta cada noche. Si me equivoco y no me convierto en polvo y todo no se acaba,a ver si consigo alguna invitación y puedo ir a alguna de ellas.

servido por davichof 4 comentarios compártelo

8 Febrero 2007

UN OSCAR PARA MARILYN

Con el tiempo he aprendido a tenerle miedo a los deseos. Como tenemos la mala costumbre de no apurar la vida al máximo ,en cada acontecimiento se deja un trozo, un fragmento, que inevitablemente metemos en un espacio dedicado a las esperanzas. Luego resulta que cuando abrimos la caja solo encontramos recortes, tiras andrajosas de nuestra existencia. Llegados a este punto se puede decir que la historia de Marilyn Monroe, aunque traumática y conmovedora no es realmente complicada: La vida de alguien que consiguió ser lo que siempre había querido ser (una estrella de cine mundialmente famosa) para luego descubrir que no sabía qué hacer con su éxito.

A la ceremonia de los Oscar de 1955, Marilyn como en tantas ocasiones a lo largo de su carrera, no asistió, pero estaba bien presente. La prensa había estado publicando durante los meses anteriores algunas fotos de su vida en Nueva York ,centrando su interés sobre todo en las juergas que se pegaba. Ni por asomo se tomaba en serio su asistencia al Actor´s Studio o los intentos de la intérprete por reinventarse en una actriz valorada por su talento. De esa época es la famosa foto en la que aparece Marilyn bailando en el Morocco. Para una mujer que se lo quisiera pasar pipa en aquella época en Nueva York, Truman Capote era la mejor compañía que se podía tener. De sobra es conocida la enorme complicidad que existe en la amistad entre un homosexual y una mujer: nada de implicaciones sentimentales que lo joden todo, Capote además era un tipo enormemente ingenioso, cínico y no había en aquel momento artista más apreciado dentro de algo similar a una versión neoyorquina de la nobleza ociosa ,podrida de dinero y libertina.

Ese año de 1955 pues, Bob Hope comenzó la ceremonia de los Oscar con el recurso fácil de meterse con Marilyn. Este actor, entrañable para los estadounidenses, ha sido durante muchos años el gracioso oficial de ese país y por desgracia maestro indiscutible de la ceremonia de la entrega de los Oscar, hasta que para más desgracia para todos, unos años después, y tras muchas pruebas, a cual peor, lo sustituyera Billy Crytstal. Bob empezó hablando con Thelma Ritter, actriz veterana, “¿Se ha bajado Truman Capote de la hamaca?” “Si” contestaba la actriz “¿Estaba Marilyn allí?” preguntó Hope de nuevo “Si, acaba de llegar con los hermanos Karamazov”.

Los hermanos Karamazov, es mi asignatura pendiente, empecé ese libro y me enganchó terriblemente, pero no se porque razón lo dejé. Se que no me voy a morir sin leerlo igual que Dostoievki no se murió hasta que lo terminó, lo hizo y descansó en paz. En el está toda su vida: sus obsesiones, el juego, la política, lo cabrón que fue su padre, las mujeres que quiso. Y uno de los mejores personajes femeninos de la literatura: Grushenka. Marilyn soñó toda su vida con interpretarla, deseaba ser una buena actriz para que alguna vez un estudio se lo diera. Y de eso se estaban riendo en la ceremonia de los Oscar. La película de los Hermanos Karmazov se hizo en los años 50, es una película larguísima (como la novela) y siempre he intentado no verla, porque no quiero me joda el libro y por supuesto no la interpretó Marilyn, sino Maria Schell.

Pero en aquel momento se podían reír de Marilyn lo que les diera la gana, porque estaba experimentando lo más parecido que conoció a la seguridad en sí misma: “Estoy empezando a comprenderme. Soy capaz de enfrentarme con mis problemas. Me he dado cuenta que he pasado la mayor parte de mi vida huyendo de mi misma” le dijo a su amigo Pete Martin. Cualquier cosa que dijera el capullo de Bob Hope no podía ser otra cosa mas que cochina envidia ante el contrato que el representante de la actriz Milton Green le había arrancado a los Estudios Fox ese año: Marilyn haría cuatro películas en siete años y cobraría 100.000 dólares por cada una de ellas (incluso hoy es un dineral) más un porcentaje de los beneficios, pero además recibiría una paga semanal de 500 dólares durante los rodajes. Y lo más importante de todo es que tendría derecho de veto total sobre los directores. Ni siquiera actualmente Tom Cruise tiene unas condiciones así. Había creado una productora propia, algo que ahora es normal que hagan todos los actores, a través de cual controlaba su carrera y trataba con los grandes estudios. Irónicamente fue a partir de entonces cuando las cosas empezaron a ir mal. Hasta ese año Marilyn hizo una veintena larga de películas, desde entonces hasta su muerte sólo hizo seis mas. Quizás, para su desgracia,Marilyn ha sido la actriz más cara de la historia.

servido por davichof 13 comentarios compártelo

13 Noviembre 2006

LA PIEDAD DEL JURADO Nº 8

¿Por qué se nos va la pinza siempre que tenemos la oportunidad de administrar justicia?. Recuerdo una anécdota del colegio, la profesora ,bajo su supervisión claro, dejó la ley en manos de la plebe escolar. A un lado de la pizarra estaban las obligaciones y deberes, al otro los castigos, las sanciones si esas normas de convivencia eran incumplidas. Se implantan las pautas, cae el primer infractor: Escudero ,no deja a la maestra explicar porque esta todo el tiempo hablando con su compañero. 40 almas sin piedad van a administrar justicia y por votación unánime Escudero se queda sin recreo casi todo el año. Así que interviene la presidenta de la república de la clase y conmuta la pena por una sanción leve. La justicia del pueblo colegial se debió interrumpir al cabo de un mes, de haber continuado la maestra se hubiera quedado sola. Siempre hay que cubrirse en salud adjudicando culpabilidad, aliviando nuestros defectos con la arbitrariedad de aplicar a los demás un duro castigo. Y es que sea para bien o para mal de la justicia, la gente que ejecuta la ley también es humana.

Dicen los éticos teóricos que si no existieran las leyes habría que inventarlas, porque la ética no tiene sentido sin ley. Pero cabe preguntarse si mirando muy adentro, cada uno y cada una tenemos la suficiente ética para juzgar, desde luego yo no estoy preparado. Cuando entró la famosa Ley del jurado estaba dispuesto a declararme objetor si me llamaban, con todas sus consecuencias. Por mucho que despotriquemos contra las jueces, me parece una de las tareas más difíciles que hay. Probablemente Reginald Rose pensaba también así y cuando vivió la experiencia de ser jurado durante un juicio en Nueva York, le pareció tan inquietante, que escribiría una dramatización de todo lo acontecido. Así, 1954 los estadounidenses pudieron vivir a través de sus televisores, el terrible enfrentamiento del jurado nº 8 contra sus 11 oponentes por imponer la piedad y la razón.

Henry Fonda vio tanta calidad en el material de partida que empezó un tour por todos los estudios para conseguir llevar al cine la obra, pero ninguno vio posibilidades comerciales. Así que al final se la jugó junto con su mujer de entonces y decidió producirla por su cuenta. Como director escogió a Sydney Lumet, un director veterano de la televisión que tenía fama de trabajar rápido y barato. Y efectivamente ,el realizador cumplió con esas premisas (rodó la película en 22 días), pero además se implicó en el proyecto más de lo que de él se esperaba (no hay nada como que no crean en ti para ser eficaz), ensayó durante casi 2 semanas con los actores (algo inhabitual en el cine) y junto con el director de fotografía Boris Kaufman planificaron a fondo la luz, cada movimiento de cámara y sobre todo el aprovechamiento al máximo de un escenario (una sala de juicios real de Nueva York) que de por si no daba para mucho. De esta forma la película tiene el mérito de huir de la sensación de “teatro filmado” que tuvieron las versiones televisivas, incluida la ya famosa versión española de Estudio 1. En la película se palpita la tensión, el sudor, la sensación claustrofóbica…

Y es que será porque estoy hablando del Séptimo Arte, pero quiero romper aquí una lanza a favor de los actores de cine. Estoy harto de oír a los listos/as de siempre decir que un actor no es actor hasta que no hace teatro, puede ser. Pero esa cadena de desprecio que hay siempre me ha parecido absurda. Un actor o una actriz de cine se tienen que enfrentar a algo como un primer plano, donde la cámara te está pidiendo que te pongas como un coche deportivo de 0 a 200 en pocos segundos. El actor pude hacer trampas, cortar, volver otra vez, pero también sabe que si ha engañado a los demás, sino no ha puesto todos sus sentimientos, quedará grabado para siempre. Por otro lado, un actor o actriz de cine debe de tener muy presente su personaje, las películas raramente se ruedan en orden cronológico, así que representar un papel se convierte en un rompecabezas, que exige del intérprete acordarse con toda exactitud del matiz de sentimientos con que ha terminado la toma anterior. Todo esto es un trabajo callado, que exige profesionalidad, pero que a última estancia lo que se ve es la autenticidad y si decimos que unos actores y actrices de cine son mejores que otros, por algo será.

Para un película como esta, que iba a estar a caballo entre el plató y los escenarios, el reparto fue cuidadosamente escogido y al final, además del protagonista, fueron seleccionados 11 actores con amplia experiencia en el cine y en el teatro neoyorquino. Fonda, que siempre estuvo entre los que valoró mucho más el teatro que el cine, dijo que Doce hombres sin piedad fue lo más cerca que estuvo en un rodaje de la satisfacción que sentía al hacer una interpretación teatral. Aunque esta película tampoco fue rodada en orden cronológico, el actor creía que tal y como afrontó el papel ,lo hubiera podido interpretar perfectamente en un teatro.

Lo que siempre me llamó la atención de esta película, es que no solo tiene importancia la idea que defiendas, sino como la defiendes. Al margen de las ideologías que le hayan colgado al personaje que interpreta Fonda, entre las que destaca la etiqueta de liberal. La defensa de una buena idea, debe de ir acompañada de la razón, de argumentos, de no perder los estribos. Ni siquiera se debe de creer a fondo en ella. El Jurado nº 8 (ningún personaje de la película será llamado por su nombre), no pretende convencer a los demás de que el acusado es inocente, simplemente que la vida de una persona merece al menos una discusión, un diálogo, siquiera algo de piedad, un principio de duda. Así, con serenidad va exponiendo los hechos, viendo que no todo es lo que parece y descubriendo otra versión de las pruebas (que vergonzosamente no habían sido valoradas convenientemente en el juicio), en vez de perder los estribos , el Jurado nº 8 responde con serenidad y razón a los embates del matón encarnado por Lee J. Cobb (José Bódalo en la versión española) guiado solo por el resentimiento que tiene hacía su hijo rebelde. Los argumentos de sus oponentes son tan básicos, estereotipados si, pero por desgracia, tan comunes hoy en día que son fáciles de desmontar: perjuicios, racismo, frustración, inseguridad personal…. Si combatiéramos todos los días estos y todos nuestros problemas cotidianos (esos nuestros pequeños grandes problemas) con serenidad y razón, sin oponer también la ira, la irreflexión,…Puede que así, todo fuera mejor, por lo menos en nuestro pequeño mundo y por extensión al resto.

Quizás a esta película le falte sutileza, pero por lo menos lleva a la reflexión. Con semejante premisa el batacazo estaba asegurado, Doce hombres sin piedad fue un fracaso en taquilla, tampoco triunfó en la noche de los Oscar, ni Lumet, ni Fonda, ni su mujer como co-productora consiguieron nada. Ninguno de los magníficos actores fue nominado. Con un coste de 340.000 dólares (muy poco para la época) la película no produjo ningún beneficio. De hecho nunca dio lo suficiente para pagar a Henry Fonda su salario aplazado. Él siempre se sintió orgulloso de su participación y la citaba junto con Las uvas de la ira (1940) e Incidente en Ox-Bow (1943) como lo mejor que había hecho en su vida. Quizás el jurado nº 8 se fue de aquella sala neoyorquina con la misma sensación.

servido por davichof 25 comentarios compártelo

4 Noviembre 2006

NI CONTIGO NI SIN TI: WERNER HERZOG-KLAUS KINSKI

Quizás el actor más problemático de la historia del cine ha sido Klaus Kinski, un tipo que produce repelús nada más verlo, más que nada por la mirada torva que tiene. Trabajó en algo así como 80 películas casi todas malísimas, pero nunca jamás ningún director quiso repetir con él, solo se atrevió a hacerlo Werner Herzog, con el que hizo cinco películas y terminaron a matarse, de hecho era normal durante los rodajes que se liaran a palos e intentaran quitarse de en medio el uno al otro.

Pero no era Herzog, era Kinski el que sacaba a todos de quicio, de hecho durante el rodaje de Aguirre y la cólera de dios (1972), varios indios ofrecieron a Herzog matarlo por el ambiente insoportable que creó en el rodaje, el director se negó. Pero al poco tiempo la tensión creció hasta el punto de que fue el propio Herzog quien apuntó con una pistola a Kinski que decía que se iba en mitad del rodaje y dejaba a todos tirados, el actor, la selva y la película lo habían desquiciado de tal manera que en aquel momento el director estaba dispuesto a matarlo y luego suicidarse. No sería esta la última vez que intentaría asesinarlo, nueve años después durante el rodaje de Ftiztcarraldo (1982) quemó la casa en que vivía Kinski, en definitiva una relación de locos. El director español Fernando Colomo que trabajó con el actor en El caballero del dragón (1985) dice que es con el única persona que ha tenido tropiezos en un rodaje. El problema es que tenía ataques de ira incontrolada e inexplicables en los que destrozaba todo, además de creerse en muchas ocasiones superior a todos ,incluido el director, hasta el punto de negarse a ser dirigido. Kinski tuvo que vivir una dura posguerra en Alemania y su infancia fue muy difícil , pese a su carácter, su vida sentimental tuvo que ser bastante intensa y un poco turbia, su libro de memorias esta editado en la famosa colección erótica “La sonrisa vertical”, de hecho una de las acusaciones que han pesado sobre él es el incesto con su también famosa hija y actriz Natashia Kinski. Fue durante su adolescencia cuando conoció a Herzog, una relación de amistad que terminó como el rosario de la aurora. Kinski define a Herzog en sus memorias como “El mal nacido hijo puta”, y Herzog dijo hace un tiempo en una entrevista que cada cana que le sale la llama Kinski. El actor ha muerto y el director ,que todo hay que decirlo, es también un poco extravagante, continua haciendo películas en suntuosos decorados naturales o artificiales, es tan grande la obsesión de Herzog por rodar en escenarios naturales, que no duda en arrastrar a todo un equipo a selvas, montañas o glaciares, poniendo en muchas ocasiones en peligro la vida de todos.

Últimamente parece que la palma se la lleva Val Kilmer, el protagonista de el Santo. Ha sido declarado hace un tiempo por sus “amigos” los actores como el peor compañero de trabajo. Michael Duglas no le habla después de haber trabajado con él, y al igual que Kinski no ha repetido con ningún director, se ve que en los rodajes no hay ni dios que aguante su carácter.

servido por davichof 18 comentarios compártelo

30 Octubre 2006

THE WOMAN OF THE YEAR

Cuando murió Katherine Hepburn, hace tres años ya, madre mía, murió un periodo, lo dijo uno de los titulares “El Hollywood de la época dorada ha muerto”. Creo que la última película que hizo, cuyo título no quiero acordarme, es aquella en la que salía con Warren Batty y Annette Benning, se le veía viejecita, pero todavía vital. Los últimos años de su vida los pasó encerrada en una mansión familiar todo el día mirando por las ventanas: “No tengas pena por mi”, le decía a su asistenta, “pronto me reuniré con Spencer”. Pronto me reuniré con Spencer...Durante toda su vida Katherine Hepburn fue una persona libre: tuvo los amantes que le dio la gana y de todo tipo, desde John Ford hasta el pirado de Howard Hughes, a todos los supo más o menos manejar y nunca tuvo que dar cuentas de su vida ni someterse a nadie, ella siempre decidió su destino. Solamente creía en el matrimonio si había amistad....y efectivamente se casó una vez, con uno de sus mejores amigos, un tal Luddy, pero la cosa no prosperó. El desengaño la convenció para no volver a casarse jamás. Solo una vez bajo la guardia y se sometió por completo.

Nadie sabía muy bien porque bebía Spencer Tracy. Parecía que a un tipo rudo y de origen irlandés no le pegaba mucho eso de la interpretación y si lo de ponerse hasta los ojos. Tracy tuvo una hija con problemas y se echaba la culpa así mismo, para algunos esa era la razón por la que se daba al alcohol, otras versiones dicen que se exigía mucho como actor y nunca se creía lo suficientemente bueno y esa frustración le hacía beber. La verdad es que todo el mundo se ponía morado en aquella época y el alcoholismo se convirtió en un serio problema dentro de los estudios. Actores como Clark Gable ,James Cagney, Charles Boyer o John Barrimore ,por citar algunos, se ponían tibios. Y es que nunca cuesta mucho encontrar un puñado de razones para beber si se quiere, para Tracy, quizás fuera un conjunto de todo lo que le hizo ser un alcohólico toda su vida. Esa y otras ocupaciones (era muy asiduo a los burdeles, sobre todo cuando por contrato le impidieron beber: a veces a quien le quitas un hábito lo cambia por otro) no le impedía ser un buen profesional hasta cierto punto, podía llegar a perder días de trabajo, pero nunca llegaba borracho al plató y siempre con el papel aprendido y el personaje estudiado a conciencia cosa que hizo de él uno de los mejores actores de cine de toda la historia. Pero fue con los dos el hombre problemático y el gran actor con quien se encontró Katherine Hepburn.

Cuando alguien creativo es un alcohólico, sigue una especie de proceso, un ritual, todos los días, empieza bebiendo por la mañana, comen ,siguen bebiendo, y se las apañan durante todo el día para que no se les note, y luego llega un momento en que el puntillo que da el alcohol junto con la creatividad puede dar lugar a buenas situaciones, el problema es que se sigue bebiendo, y surge el lado oscuro de la persona, entonces lo mejor es ponerse lejos de su radio de acción. Hace poco lo dijo Nuria Espert respecto de un dramaturgo que fue amigo suyo toda la vida, cuando surgía el monstruo que tenía dentro ella procuraba no estar allí. Pues lo mismo pasaba con Spencer Tracy y Katherine Hepburn ,pero ella se quedaba hasta el final.

Después de rodar Historias de Filadelfia, la actriz le pegó un corte de manga al gilipoyas ese que dijo que era veneno para la taquilla, los estudios se pusieron a sus pies. Así que como pudo elegir director, impuso al que por entonces era su amante, George Steven, futuro director de Gigante ,pero lo más importante es que pudo escoger la historia, o sea el guión, y no se lo pensó dos veces, se decantó por un argumento que había sido escrito a su medida. Durante el verano de 1941 Garson Kanin había escrito una historia llamada The Thing about women inspirado en Dorothy Thomson, la primera gran periodista americana, muy admirada sobre todo por el repaso que le pegaba desde su columna a Hitler y al nazismo. Por supuesto otra condición que había puesto Katherine, era poder también elegir a su compañero de reparto, éste iba a ser uno de los actores que más admiraba: Spencer Tracy, al que había visto 52 veces en Capitanes intrépidos, aquella película de marinos donde al final precisamente el personaje interpretado por el actor muere (qué bien, os he contado como termina la película). Después de que Manckiewicz los presentara, ella le comentó a parte al futuro director: “¿No es un poco bajo para mi?” “No te preocupes ,querida -le contestó él- ya se encargara de recortarte para que te pongas a su medida”.

Cuando se empezó a rodar The woman of the year (1942), que fue el título final de la película, Kahterine Hepburn estaba liada con George Steven, como he dicho antes, pero sin mucha pasión, no solo se había guiado por sus apetitos a la hora de recomendar al director, lo admiraba terriblemente, pero intuía que solamente sentía eso, admiración, nada más. Pero el desmoronamiento de la relación de la actriz con el director no era la única confrontación que se preveía en el rodaje. Lejos de lo que luego pasó, se veían venir encontronazos profesionales entre los dos actores principales. Hepburn y Tracy tenían distinta forma de enfocar la interpretación. Ella era partidaria del ensayo continuo y de estar buscando permanentemente la innovación, quería rodas muchas tomas de una misma escena, él en cambio era partidario de la improvisación y creía que cada nueva repetición hacía que se perdiera fuerza. En los ratos libres mientras ella estudiaba el guión una y otra vez, el se dedicaba a partir nueces (o beber) confiado en que la escena le saldría de forma instintiva. Y paradójicamente en la primera escena que ambos rodaron juntos a ella le tocó improvisar y a él, hacer el papel. Estaban en un decorado que era la réplica del Herald Tribune de Nueva York. En medio de la toma a ella se le cayó un vaso, instintivamente él le dio un puñuelo, ella empezó a limpiar, y el director no dejaba de rodar, Hepburn siguió limpiando como si tal cosa y fue Spencer el que se cargó la escena porque le dio por reír.

En los siguientes días el trato entre ambos fue amable pero glaciar, antes del rodaje Tracy había intentado tontear con ella, como hacía siempre con todas sus compañeras de reparto. Pero luego cambió, la verdad es que a los actores y a las actrices les debe ocurrir cosas rarísimas durante los rodajes y tiene que llegar momentos en los que aspectos de la persona que interpretan se meten en su carácter y viceversa. Spencer cambió y se convirtió en su personaje y estaba cabreado siempre. Exteriormente eso es lo que parecía, pero había que acercarse con un microscopio, a nivel de rodaje, para ver lo que estaba pasando, y es que todo el equipo se estaba dando cuenta de que las dos estrellas se estaban enamorando: Katherine Hepburn estaba hiperactiva y Spencer Tracy estallaba sin razón. A simple vista no parecía nada de eso, él se refería a la actriz como “La bajita” (supongo que se enteró del comentario que ella le hizo a Manckiewicz) ,pero también la llamaba “esa tipa”. Hasta que un buen día, los dos aparecieron como si hubieran firmado una tregua y por supuesto totalmente enamorados. Algo así estamos hartos de verlo todos los días, y es que la gente muchas veces tenemos un modo de evitarnos que se parece a la búsqueda y una forma de odiarnos que oculta la atracción.

servido por davichof 17 comentarios compártelo

22 Octubre 2006

HELLO! NORMA JEAN: 1953 UN AÑO DE COMEDIA

Hoy en día con sus medidas, a Marilyn la hubieran echado a patadas si quisiera ser modelo, con un 40 de sujetador le hubiera dado un sincope a Armany o Calvin Klein al verla desfilar entre las enfermizas y anoréxicas modelos actuales. Pero el canon de las estrellas en aquella época era mucho menos férreo que el actual. De hecho, una de las mayores bazas del estudio Fox en el que tanto ahínco había puesto Marilyn entrar, eran las estrellas femeninas, mujeres rellenitas y con formas a las que se les consideraba explosivas .Actrices como, Alice Faye, Jane Rusell, Betty Grable o Jane Mansfield ,esta última, fallecida trágicamente debido a un accidente de coche en la cumbre de carrera.

Para Darryl Zanuck estas actrices sólo eran carnaza que se le da al público (masculino) y a su vez proporcionaban buenos dividendos en taquilla. Si en conjunto las despreciaba, en particular, a Marilyn más que a nadie, profesionalmente la consideraba vacía de cualquier tipo de talento. Cuando la actriz encaraba Los caballeros las prefieren rubias (1953), película que la iba a consagrar tras el éxito que había supuesto Niagara (1953), Zanuck no la quería allí, no tenía más remedio que aceptarla porque ya empezaba a revolucionar al público y al mundo del cine. Pero el jefe de la Fox, creía que todo había sido fruto de la casualidad y no entendía como despertaba tanta pasión una persona en la que no veía ningunas cualidades. De hecho cuando en un pase privado de la película oyó a Marilyn cantar creyó que había sido doblada. Hasta el último momento apostó por no incluirla en el reparto, pero Howard Hawk, el director de la película que si creía en ella insistió hasta conseguirlo. Vale, estaría en la película, pero no como actriz principal. Para la posteridad ,Los caballeros las prefieren rubias está totalmente asociada a Marilyn pero ella no era la estrella, sino Jane Russell, y si había alguna duda , no había mas que mirar los sueldos, mientras Russell cobró 200.000 dólares (una cifra nada despreciable para los años 50) Marilyn se tuvo que conformar con 500, ni siquiera tenía derecho a camerino.

Hoy en día es Marilyn la que ha salido triunfante, y pese a las humillaciones de Zanuck, es a Marilyn a quien más se recuerda por esta película, aunque esto a supuesto la injusticia de que Janne Russell caiga en el olvido. Al margen de todo el tejemaneje de Zanuck ,ni mucho menos se comportó como una diva y trató estupendamente a la aspirante durante todo el rodaje (lo afirmó la propia actriz en entrevistas posteriores). Russell, hizo uno de los mejores papeles de su carrera, quizás porque vio la suerte de tener un buen personaje, con unos diálogos lúcidos e irónicos escritos por Charles Lederer (uno de los mejores) y sobre todo un buen director que le permitía dar juego a su gran talento, el cual durante toda su carrera fue desperdiciado haciendo películas en las que sólo se le veía como un monumento con curvas que se dedicaba a acompañar al cómico de turno o simplemente a exhibirse sin apenas diálogo, todo esto disgustó y frustró enormemente a esta buena actriz, que ya digo, hoy apenas nadie se acuerda de ella. En esta película canta Marilyn una de sus canciones más famosas: “Diamonds are a Girl´s Best Friend” (Curiosamente a la actriz en la vida real y rompiendo el tópico de su frivolidad, no le gustaban los diamantes). Al final de la película ,todo termina bien, pero un poco enrevesado. Marilyn se casa con su millonario y convence a su futuro suegro con una frase un tanto…en fin, que cada cual juzgue como crea: “Una chica guapa es como un hombre rico”.

En su siguiente película, Cómo casarse con un millonario (1953), Marilyn ya era la estrella absoluta. Esta vez le tocaba a la consagrada, que en este caso era ,su idolatrada Betty Grable, ceder el testigo a la nueva diosa de los estudios Fox. El año de su consagración Marilyn llevaba un ritmo impresionante, esta era su tercera película en 1953 y el estudio estaba poniendo a su disposición un itinerario de película con personajes y temática que ya habían consagrado a otras artistas. Papeles y argumentos de los que luego la actriz huiría como la peste al final de su carrera. Marilyn por un lado tuvo, la suerte de que películas que solamente iban a servir para su lucimiento personal cayeran en manos de directores y guionistas geniales y por otra, aplicar unas dotes de actriz innatas que superarían el rol de rubia tonta y despampanante para el que inicialmente la habían destinado.

Dentro del plan preparado para la actriz se enmarca Cómo casarse con un millonario. Con uno de los temas favoritos de la Fox (y porque no decirlo del cine de Franco): muchachas atractivas que van en busca de marido rico. Chicas guapas, ambientes sofisticados, un par de cancioncitas y el morbo de ver a la esplendorosa aspirante y a la decadente veterana en la misma película. A parte de Marilyn (la chica ingenua y explosiva), Betty Grable (la amiga vulgar pero simpática) ,el trío lo completaba Lauren Bacall (la sofisticada). Más tópicos ya no cabían.

Durante el rodaje, los morbosos quedaron totalmente decepcionados. La Grable era una excelente persona y aceptó como una ley de vida ser la segunda del cartel, se lo dijo claramente a Marilyn “Yo tuve mi oportunidad. Ahora te toca a ti. Aprovéchala”. A ella le había pasado el relevo Alice Faye y ahora ella se lo daba a Marilyn. Lauren Bacall siempre con la lengua como un hacha para criticar a sus compañeros de reparto, nunca dijo nada cuando se le preguntó que tal le fue al trabajar con Marilyn (ella sabrá porqué) pero siempre comentó lo agradable y bien que se portó Betty Grable, que vale, se tenía que rendir ante la evidencia de que la Monroe era la gran promesa, pero era ella, Betty Grable, la actriz más taquillera en aquel momento. Dos años después de realizar esta película y pensando que su buena época había pasado ,Grable se retiró del cine, pero continuó activa haciendo teatro y series de televisión. Al final de su vida paso serias dificultades económicas, pero todavía después de muerta se quedó con todos aquellos posibles buitres que fueran a por su dinero. Al abrir una caja de seguridad que tenía en el banco se encontraron con una nota que decía: “Lo siento, no hay nada más”.

Por supuesto se intentaba salvar un argumento tan materialista con final políticamente correcto que, como siempre ocurre cuando se quiere forzar algo, no se lo cree nadie: las tres chicas tras intentar toda la película casarse con un millonario e incluso conocer a algunos, sucumben al “verdadero amor” y se casan con hombres pobres, o que creen pobres....Todo este despropósito narrativo lo salvan las actrices, el director: un genial Jean Negulescu y sobre todo el gran Nunally Johnson, autor de guiones como el de Las uvas de la ira (1940) o La mujer del cuadro (1944). A la Fox le importaba un carajo que (por suerte) se hiciera ciscos su ñoñería argumental, si había buenos dividendos en taquilla, que es lo que ocurrió en este caso, donde la recaudación fue una de las mayores de todo el año. Tras esta película Marilyn se convirtió en la actriz más popular de el planeta, bajo un poco el ritmo y sólo hizo una película, totalmente alejada de la comedia Río sin retorno (1954).

Notas:

- Foto 1: Marilyn dejando su huella junto a Jane Rusell.
- Foto 2: Marilyn junto a Betty Grable.
- Foto 3: Lauren Bacall ,Nunally Johnson y Marilyn

servido por davichof 14 comentarios compártelo

5 Mayo 2006

JAMES DEAN: REBELDE SIN CAUSA (2)

No se puede hablar de Rebelde sin causa, sin decir que es una de esas películas llamadas malditas o gafadas, o sea aquellas en las que algunos de los que han participado en el rodaje le han ocurrido hechos trágicos o han muerto de manera violenta y misteriosa.

Una de estas películas gafadas más famosa es Vidas rebeldes (1961). Nada mas terminar el rodaje, Clark Gable murió de un infarto sin conocer a su futuro hijo, fue también la última película de Marilyn, antes de suicidarse en circunstancias poco claras, y bueno que decir de Mongomery Clift, la noche que murió estaba en su casa ,cuando un amigo que le cuidaba le propuso ver, precisamente esta película, pero el actor se negó y quiso irse a la cama para no levantarse más. Se lo encontraron muerto a causa de un infarto, probablemente producido por las drogas y el alcohol que había consumido en cantidades crecientes desde que tuvo un accidente de coche. Pero curiosamente ,pese a que la desgracia tocó a los principales intérpretes de esta película, su director John Huston murió plácidamente a los ochenta y pico años de edad y su guionista Arthur Miller hasta hace un año estaba vivito y coleando, tanto, que el año pasado recogió el premio Principe de Asturias.

También esta gafada Poltergeist (1982). Todo el mundo empezó a mosquearse cuando la actriz que interpretaba a la hija mayor, Dominnique Dunne, fue asesinada poco después de terminar el rodaje, su novio se ve que no asimiló bien que rompieran, e intentó estrangularla, la pobre actriz pasó una semana en cuidados intensivos antes de morir. Después la palmaron algunos miembros del equipo, pero lo que hizo que definitivamente se le pusiera a esta película el cartel de maldita ,es la muerte con 12 años de su protagonista, la pequeña Heather O´Rourke. Una chiquilla rara donde las haya, ya en el casting de la película demostró una personalidad fuera de lo común. Steven Spielberg, que era el productor, se empeñó personalmente en que se le hiciera una prueba a la niña después de verla comiendo junto a su madre y su hermana en la cafetería de los estudios de la Metro Goldwyn Mayer, pero estuvo a punto de no conseguir el papel porque en ningún momento sentía miedo e incluso se echaba a reír ante cosas que a cualquier niño le hubieran provocado terror. Spielberg estuvo a punto de rechazarla y poner en su lugar a Drew Barrymore, con la que ya había trabajado en ET, pero al final se decidió por Heather, que continuó sin experimentar el más mínimo miedo durante el rodaje. Cuando estaba rodando Poltergeist III empezó a mostrar unos síntomas parecidos a la gripe y fue enviada al hospital donde murió. Al principio se dijo que fue debido a una misteriosa enfermedad, lo que avivó el morbo, pero por lo que se ve fue un error medico, ya que no supieron diagnosticar a tiempo una obstrucción intestinal.

Pero la película que se lleva el colmo del gafe en Hollywood es el Conquistador de Mongolia, película dirigida en 1956 por Dick Powell. Un elevado número de personas que participaron en ella, murieron de cáncer: El actor John Wayne, la actriz Susan Hayward, el actor Pedro Almendrariz (que se pegó un tiro antes de padecer los sufrimientos de la enfermedad), el propio Dick Powell, y así podíamos seguir. Se calcula que aproximadamente la mitad de las 220 personas que participaron en el rodaje acabaron desarrollando algún tipo de cáncer. Los rumores hollywoodenses dicen que la maldición de esta película es debida a que fue rodada en el desierto norteamericano de Utha, donde se habían realizado pruebas nucleares. Yo por si acaso no me acercaría por allí si estuviera de viaje por los Estados Unidos.

Después de este agradable recorrido llegamos a nuestra película gafada favorita. Los tres protagonistas de Rebelde sin causa murieron jóvenes y de forma trágica. Tras el accidente de coche que le costó la vida a James Dean, el siguiente fue Sal Mineo. Y me pregunto yo, por qué este actor no se convirtió en un mito, igual que James Dean, cuando cumplía las mismas condiciones para entrar en el club de lo venerados: murió relativamente joven, con 37 años, en pleno éxito, y también había destacado como he dicho antes en papeles de rebelde y delincuente inadaptado y por último para completar el dicho dejó un bello cadáver. Pero no tuvo el tío suerte ni para eso. La noche en que fue asesinado volvía a su casa para tomarse un descanso del montaje teatral en el que estaba trabajando (desde el teatro estaba relanzando su carrera), cuando en un callejón del West Hollywood fue abordado por un delincuente, o eso se cree, que le pegó una puñalada en el pecho y lo dejó en el sitio, pese a que lo atendieron rápidamente nada se pudo hacer por él . La policía manejó varias hipótesis ,ya que el asesino no robó ni siquiera la cartera del actor (pudo asustarse y no darle tiempo a cogerla), así que se habló incluso de que el asesino fuera su camello o incluso que hubiera por medio un asunto pasional. Dos años más tarde de que ocurrieran lo hechos, un preso llamado Lionel Ray William, con ya de por si bastantes delitos a sus espaldas, le dijo a un compañero de celda en una prisión de Michigan, que él había sido el que mató a Mineo. William fue detenido, por la policía tras el asesinato, pero la declaración de un testigo que dijo que había visto a un tipo blanco y rubio salir del callejón corriendo, hicieron que William fuese soltado, ya que era negro. De todas formas no se puede acusar a nadie por una bravuconada, así que ahí se quedó la cosa. El asesinato de Mineo está sin resolver y no creo que se aclare nunca.

Pero si este asunto es lioso, todavía lo es más el fallecimiento de Natalie Wood, la chica de la película. El día antes de su muerte, que ocurrió el 29 de noviembre de 1981, Natalie salió a navegar en un yate, cuya propiedad compartían ella y su marido, el actor Robert Wagner ,con el que era la segunda vez que se casaba. Pero más que un barco ,ese día, aquello era un cóctel molotov, que podía estallar por cualquier lado. Junto a Wood, iba Wagner, la pareja hacía aguas por todos lados, los rumores decían que él estaba con la que entonces era su compañera en la serie Hart y Hart, la bellísima Stefanie Powers, Natalie por otra parte estaba liada con Christopher Walken (que interviene en El Cazador de Cimino) su compañero de reparto en la que sería su última película El Proyecto Brainstorm (1981) y al que la Wood, no se le ocurre otra cosa ese día que llevárselo a navegar. También les acompañaba un tal Dennis Davern, que no estaba liado con nadie, pero alguien tenía que llevar el barco.

Antes de zarpar ya estaban todos como piojos, y Natalie estaba todo el rato ligando con Walken para joder a su marido. Al llegar al barco continuaron bebiendo hasta que se hizo de noche. Se puede imaginar la tensión que habría en una situación en la que se mezclaban bebida, celos y reproches. Así que Natalie se quiso largar, puso la excusa de que se iba a cambiarse de vestido y salió. Esto es lo único que se sabe a ciencia cierta, lo demás es una nebulosa. Al día siguiente, el cuerpo de la actriz fue encontrado por la mañana flotando en la costa. La hipótesis que siempre se ha aceptado, es que, efectivamente, Wood tenía el propósito de escaquearse de aquella reunión y montarse en un bote para llegar a la costa y dormir en el hotel donde se alojaba, por lo que sea, o quizás por la tajada que llevaba, resbaló y cayó al agua, donde se ahogó. Pero hay un dato bastante curioso, Natalie Wood le tenía pavor al agua, en alguna ocasión declaró “Nado un poco, pero me da mucho miedo el agua, sobre todo si está oscura”. Cuando rodaba La Estrella en 1952, le entró tal ataque de histeria, cuando tenía que hacer una escena en la que se zambullía, que al final tuvieron que recurrir a una doble. Así que a no ser que estuviera tan borracha que ni siquiera pudiese articular palabra, es raro que no se liara a pedir auxilio a voz en grito, y muy borracha no estaba. El cadáver presentaba heridas en las manos, que indicaban que se había intentado agarrar a algo. De hecho un hombre de negocios de Los Ángeles, cuyo barco estaba cerca del de Natalie, declaró que había escuchado la voz de una mujer pidiendo auxilio y que sonaba como si hubiese bebido. Pero según su declaración, dijo que poco después escuchó una voz masculina que contestaba: “Tranquila. Estamos a punto de cogerte”. Luego se hizo el silencio, y aquel hombre supuso que el problema estaba resuelto (es raro que no se molestara en mirar que pasaba). Esta declaración en revesa más las cosas. Tanto Wagner como Christopher Walken se han negado siempre ha hablar del tema. Pero los hechos plantean, preguntas cada vez más tenebrosas. Si es cierta la hipótesis más acertada, de que se resbaló y murió ahogada, está claro que los otros tripulantes estaban tan ciegos que ni se dieron cuenta cuando gritaba, pero es extraño que nadie se preocupara por la ausencia de la actriz, de hecho ,al poco de salir Natalie ,Davern dijo que echó a faltar el bote, quizás todos dieron por obvio que se había largado, sin darle más importancia. Pero los quebraderos de cabeza los da la declaración del hombre de negocios. ¿Pudiera ser que intentaron rescatarla y que al no poder o no estar en condiciones de ello, ocultaran la negligencia?. Y ya la última pregunta, que es la peor ¿Pudo alguien de los que estaba allí ahogar a Natalie Wood, en vez de rescatarla?. Es muy fuerte, pero no creo que sea así, se me has escapado la vena morbosa. Quizás algún día Christopher Walken hable y ponga un poco de claridad en este asunto tan negro como las aguas que aquella noche se tragaron a la actriz.

Tags: james dean

servido por davichof 8 comentarios compártelo


Sobre mí

Fotos

davichof todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera